El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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viernes, febrero 08, 2008

Con cara de turista, en Chile

Peti y Jassy, todas madres ellas, nos han dejado tarea a los bloggers de su cuadra. La idea es hablar del proceso de integración en un país distinto al propio. Sinceramente no sé cómo responder, pues Chile es el tercer país que visito: antes estuve 3 años en Ecuador y 8 meses en Bolivia. Cuando vine no tenía intención de quedarme mucho tiempo, y ya llevo casi 4 años. Hay dos cosas distintas: el la primera vez que emigro solo, y en esta ocasión viajé por estudios, y cuando digo estudios, me refiero exclusivamente al instrumento voz. Parece que necesitaba un cambio de aire para desahuevarme y comenzar a cantar como gente. En todo caso mi experiencia está muy ligada al tema musical, lo que me ha relacionado con gente afín, y matizado por los diversos oficios que he desempeñado: lavaplatos, mozo/garzón, recepcionista, cajero, asistente administrativo, gestor cultural, vocero, bibliotecario, asesor musical, arreglista y orquestador, editor de partituras (que no es para nada lo mismo), asistente jurídico, y profesor de aula.
Los chilenos en general son acogedores y respetuosos (en Santiago eso se nota menos, claro, porque es una ciudad muy estresante). Desde que llegué conocí gente muy cariñosa, me sentí muy protegido, tuve puertas abiertas en muchos lugares, y compartí con gente de distintos entornos. Primero que nada, vine por tierra. Y en verdad fue muy chocante ver que cruzando la frontera todas las calles tenían asfalto y todas las fachadas estaban pintadas y el tránsito era ordenadísimo. Los controles migratorios no tienen nada de especial, salvo que las personas allí demuestran una actitud muy profesional, que infunde respeto. Nadie habla gritando ni está acelerado y menos apertoso. En Ecuador y en Bolivia los efectivos de frontera son serios, pero no muy gentiles. Llegando a Santiago, golpea la idiosincracia local: aquí hay tanto libre mercado que nadie presta servicios, más bien trabajan como si les molestara.
Pero me instalé en Viña, y estuve casi un año. Viña del Mar es un planeta aparte, para ir a tomar un helado o un café y salir en la foto. Valparaíso está a cinco minutos en auto y es muchísimo más chileno. En Viña todo es lindo y caro, pero la gente no tiene mucho dinero, la plata está en los pueblos de los alrededores, donde están la mayoría de las empresas chilenas, los alamacenes aduaneros, las mejores viñas, y todo desperdigado. Vas a Viña a ver el sunset y luego vuelves en tu auto bastante nuevo y sobre autopistas bastante decentes a tu casa que puede quedar dos o tres pueblos más allá. Valparaíso es el puerto, y aunque tiene rincones con dejos aristocráticos, en realidad es un montón de casitas de colores en los cerros al borde del mar, con muchísima gente joven que llega a las universidades (el 60% son de otras ciudades) y una vida sanamente variopinta, espontánea, propia.
Ahora voy a acelerar porque se termina el plazo, ando con poco cerebro disponible, y posiblemente desde el viernes, por la ópera, pase a estado de concierto, es decir en(mí)mismamiento total. Osea aún más, imagínate.

Chile es un país muy parecido a Perú. Demasiado. Y digo demasiado porque habiendo ociosidad, corrupción, chabacanería y perro muerto como en Perú y toda latinoamérica, Chile está considerado como "referente". Porque no se ve tan mal. Hay montones de programas sociales que aseguran a un nivel (muy pero muy) mínimo que todos tengan casa, comida, educación básica, agua caliente, y mucho ocio. Como resultado, muchos chilenos consideran innecesario esforzarse en nada que no sea respirar. Y no sólo en Santiago.
Los chilenos son discriminadores entre ellos, en formas no muy distintas a las de los peruanos. Osea como aquí hay muchísima gente blanca, porque hasta hace menos de un siglo todavía regalaban tierras para colonización europea (de ahí los conflictos con los indígenas), aquí la única garantía es el cabello bien rubio y los ojos bien celestes... más lo que viene: Los chilenos se discriminan por ropa y por educación. Lo de la ropa, que con el retail y los créditos cambió bastante, llega a extremos terribles, hay gente que prefiere no comer con tal de tener un Armani para el diario. Y lo de la educación puede ser muy duro, aquí es tan caro educarse que muchísima gente lo ve como un imposible. También se joden por la manera de hablar, que si hablas muy ordinario o qué se yo, y siempre están diciendo "los chilenos hablamos pésimo" y yo les respondo que eso debería considerarse parte de su riqueza cultural... pero no entienden jejeje.
Sobre la discriminación hacia los peruanos, seamos claros: es el chileno de ghetto el que jode al peruano de ghetto. Ése chileno sin educación, que vive para tomarse un par de chelas y procrea para darle algo qué hacer al Estado, es el que jode al peruano que vive en la misma condición. La gente con un proyecto de vida, sea cual sea, no tiene ganas ni tiempo de prestarle atención al necio de la cuadra. Y sobre los peruanos amontonados en la plaza y la catedral, son los que en vez de ir a buscar empleo, esperan que les llueva... lo que es justificable porque buscar empleo implica transportarse, imprimir cv, estar bien presentado... ¡cuando no tienes un ingreso!. Y como contraste, en los diarios salen columnas de Mario Vargas Llosa, Bryce, Bayly, Santiago Roncagliolo, Iván Thays, Alonso Cueto, Iwasaki (el escritor), y varios otros. Un peruano fue por diez años director de la Sinfónica, y hay muchos músicos peruanos aquí, desde violinistas hasta cajoneros. Hay montones de restaurantes peruanos, y hasta por región: limeños, trujillanos, cajamarquinos, arequipeños, cuzqueños, y para todos los bolsillos, y siempre están llenos. Del peruano en general se dice que es cariñoso, respetuoso, bien instruido, perseverante, y que habla muy bien.

Otro punto saltante, que tiene que ver con esa desesperación por las apariencias, es el de la concepción del mundo y los roles, aquí hay poca adaptación al cambio. Si criticas algo, es un boicot para quitarle el trabajo o la mujer. Y la mujer progresista es la más perjudicada: no se perdonan no ser supermadres a la vez que superprofesionales. Y los medios son una pesadilla: hasta las profesoras de kinder andan pendientes de los estudios de mercado, herramienta económica que se ha convertido en otro padrenuestro. Cuando llegué en 2004, la frase de moda era "los chilenos somos solidarios" y con esa frase les brillaban los ojos. A mediados de 2007 se publicó otra encuesta que "aclaraba" que los chilenos no son solidarios, si no apoyadores, lo que se traduce en: "te ayudo no para que seas tú, si no para que te acerques a lo que yo espero de ti", y todos los programas sociales entraron en jaque. Lo que más me aterra es que Perú va a la deriva sobre la misma corriente.
Algo digno de mencionar es lo de la demanda laboral. Aquí muuuucha gente prefiere no trabajar antes que adaptarse a un salario menor o a capacitarse en algo nuevo. En todo estrato y ocupación.

Y para terminar, voy a incluir algo que se evidencia en cualquier rincón de Chile, y que es la mentira más grande de este país (todo país tiene su cuentazo) y que siempre menciono a diestra y siniestra: Chile se dice "país libre de mosca de la fruta" y otras plagas. Lo cierto es que Chile tiene climas tan variados y tierras tan fértiles, que crece todo lo que te imagines (menos las papayas de verdad) y eso, mis estimados, conlleva su plaga... ¿cómo se dice?... ¿endógena? osea su bichito respectivo de cada especie pes. Eso sin contar los que traen las toneladas de aves migratorias. Y claro, los exportadores quieren que todas sus manzanas desabridas sean todas igualitas, y los viñateros que se pudren en plata no quieren perder ni una uva (pregunta si en la lluvia de cuatro días del año pasado, que arrasó con casi toda la uva de Chile, alguien quedó en la miseria), y fumigan y fumigan, matando a sus obreros con tanto pesticida (eso es muy real), y como los contratan "por temporadas", aunque las temporadas sean una tras otra, no les pagan los beneficios de salud y en vez de cultivar en otro lado menos bichiento, mandan poner cartelotes contra los vegetales extranjeros (en Chile comer yuca es un lujo buaaa) y lloran cada vez que el dólar baja. Si hasta los gorriones se consideran "especie dañina". Y obvio que las comadres peruanas se las ingeniaron y cultivan y venden rocoto, huacatay, kion, hierbabuena y otras cosas imprescindibles, aunque les faltó traer vinifán.
Y bueno, eso les puedo contar de este país, que es tan lindo como el nuestro y sería mejor sin políticos, como el nuestro, donde estoy por voluntad propia, donde día a día aprendo mucho de la condición humana, doy y recibo cariño, surgen oportunidades de desarrollo profesional, porque las hay, aunque ello no implica que sea barato ni fácilazo comenzar un negocio. Y en caso de emergencia hay montones de restaurantes peruanos.

3 comentarios:

Patricia dijo...

Aca tampoco hay vinifan, buh!
Todos los posts colectivos han salido tan buenos y tan personales. Un gusto pasar por aqui por esos motivos y ver lo buen que te va por alla. Muchos exitos!

Petisita dijo...

Excelente tarea! te pongo 100! o 20 como en Peru. Explicas todo muy claro y es una vision mas lirica :D digamos que diferente a la vision de Ursula que fue para alla por su esposo, tu vas por algo personal.
Gracias por participar Gabo!
T u tambien vas a la Vega a comprar?

Ursula dijo...

Me encantó tu post. Totalmente de acuerdo contigo Gabo.

Saludos

En gringolandia no soy tan nerd