El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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martes, enero 08, 2008

Sweating Gabo (contra el lumbago)

Pucha, la verdad soy trabajólico. Siempre hueveo a mi gente cercana con que se tomen un respiro, pero en realidad yo tampoco paro. Algunos dirán que sí, que la música es muy linda y se perdona que uno se quede en la decimotercera armonía, pero no señores, uno debe estar atento a las señales. Mi gran señal fue un dolor de espalda, que inicialmente había atribuido a que mi colchón NO es Paraíso (...♫ este lindo Paraíso es mi colchón tiritiritín ♫), puesto que en Chile no hay elefantes... no, en realidad porque nunca me fijo en nada.

Y es que ahora que estoy de vagaciones forzadas, pues ya terminé la U y no estoy cumpliendo horarios, he estado durmiendo más, pero no mejor; y por la misma razón, he estado trabajando más en mi cafeterita, léase editando partituras. Como todavía puedo usar los PCs de la U, que además tienen interné, todas las otras cosas computacionales las hago fuera de casa, y si hubiera algún programa editor de partituras instalado en la U, seguro que también lo haría allá (osea aquí).

Entonces dice que cuando edito partituras en casa, me ensimismo horas apretando números y flechitas, y de vez en cuando haciendo clicks, lo que no debería estresarme, salvo por el detalle de que como no tengo un mueble de computador y tampoco una silla de computador, estoy ahí horas con el traste desparramado sobre una esquina de mi cama, tecleando casi al aire (pobres codos), y con el cuello torciéndose entre la partitura fuente y la pantalla. No pes, eso duele. Y mientras más horas paso en esa posición, más horas me queda doliendo.

Solución: hacer harta gimnasia de movimiento, con énfasis en torsión de las zonas comprometidas. Traducido, calentar un buen rato bailando alla festejo, y después estirarme alla yoga y contraatacar con un rato de guatobics, ahí ya con un ritmo más unts-unts. Y vaya que me ha resultado, aparte que quita las ojeras y de pasadita me despierto para todo el día. Y sí, también me da esperanzas de bajar por fin esta guata que ya lleva dos años y no es muy buena para el escenario.

Lo de la gimnasia festejística lo aprendí en el Santa María cuando hicimos West Side Story (♫Tunaaaait tuunaaait♫ o si quieres ♫Maríiiiaaaa♫) allá en el lejano 2003 (yo estaba de apoyo vocal), y la profe de baile no encontró mejor manera de aflojarle los huesos al elenco, que iba a tener que bailar, brincar y agarrarse a puñetes, que hacernos bailar los buenazos ritmos afroperuanos, y créeme que sirve.

3 comentarios:

Mi Chebas dijo...

como que no? y pavarotti?

(le decian cau cau sin papas... puro mondongo)

Petisita dijo...

:D Te imagino bailando festejo a ti, todo lirico. Igual, me parece un super buen consjeo que lo itentare si me quedo con kilitos demas despues de la bambina. Y por cierto, noo me pareces un workaholico sino un apasionado de lo que haces, es diferente.
petiabrazo

schatz67 dijo...

Hola,

Un gusto visitar tu blog y comprobar que eres un profesional pero ante todo un apasionado de la musica.A mi me gusta mucho tambien pero solo a nivel de escucha y coleccion,eso si,admiro a la gente que se lanza a la inacabable aventura de vivir por y para la musica.

Un abrazo

Schatz

En gringolandia no soy tan nerd