El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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domingo, mayo 18, 2008

¡Le caí mal a alguien! ¡qué triste su vida!

De casualidad llegué a este post de Peregrino, y comprendí algo que me pasó ayer.
Soy muy observador, curioso, metiche si quieren, por naturaleza. Afortunadamente después de la adolescencia -osea como desde los 23-, y gracias a las caídas de cara que la vida nos regala, he ido aprendiendo a moderar los efectos adversos de este don sobre mis cercanos. Por otro lado, y ya lo he dicho antes, desde pequeño aprendí -y trato de aplicar- que la transparencia es lo que menores efectos colaterales tiene, en el sentido de que puedes ver, aunque no quieras ver.
Ayer estaba en casa de mi primo, celebrando el primer añito de mi sobrina Florencia. Este primo es unos 15 años mayor que yo, y antes de que él se mudara a Chile -hace unos 12 años- nos veíamos algo así como 5 minutos al año. Desde que vine, nos hemos visto unas 5 tardes al año, lo que con la llegada de Flo ha ido aumentando, por lo tanto él y su esposa más la bebe son una familia que conozco y me conoce poco. En esta reunión estuvo su círculo más cercano de amig@s, incluyendo obvio algun@s hij@s. Casi todas familias binacionales. Y como yo era el "nuevo", obviamente intervine poco, aunque con una de las familias presentes ya había conversado un poquito en otras dos ocasiones.
Pude percibir a lo largo de la reunión que una de las personas no sentía buena vibra conmigo. También pude notar que hubo excesiva buena vibra con otra de las personas, jeje.
Hoy luego de levantarme buscaba los aún vivos zapatotes de invierno que tengo -hace mucho frío- y hacía memoria de lo bien que lo pasé ayer, y me detuve un poco en esa sensación de disgusto que percibí en aquella persona, y la verdad no entendí, porque apenas nos saludamos, y en general yo estaba casi de árbol en ese cuento, y la onda fue siempre la misma, y los momentos amenos y los momentos aburridos fueron bastante comunes a todos los presentes, es más el dueño de casa parecía otro invitado.
Ahora que leí el post que menciono al principio, pienso que tal vez esa persona se incomodó conmigo por razones muy íntimas suyas. Tal vez no le gustó que yo estuviera mucho de observador, pero ya pues eso fue inevitable, y si hubiera estado sapeando más de la cuenta créanme que habría notado la incomodidad en alguien más. Tal vez vio que yo podía ver algo que no quería mostrar, y no le había pasado antes. Tal vez le recordé a alguien que no logra olvidar. Tal vez no le gustó que siendo "el nuevo" yo llegara con cierto buen nivel de confianza, aunque fuera de la familia, porque aquí la gente es distinta a como somos en Perú. No creo que fuera por ser yo soltero, porque no era el único. Tal vez no le gustó que si los adultos están hablando de cosas aburridas, prefiero al toque tirarme al suelo a jugar con los peques. Tal vez no le gustó que yo ni me inmutara con su cara de poto, total había suficiente conversa y diversión. Tal vez suele tirarse pedos delante de sus amigos y conmigo se cohibió. Tal vez, siendo menos catastróficos y autorreferentes, simplemente tenía algo importante en qué pensar, pues al comienzo de la reunión su teléfono sonaba a cada rato y se perdió algunas líneas. Tal vez no quería estar en esa reunión.
O tal vez simplemente no le caí bien, tiene todo el derecho del mundo. Y tal vez uno no debería preocuparse de momentos así, o los lectores podrían pensar que uno es un egomaníaco que seguro lo pasa metido en blogs.

3 comentarios:

Patricia dijo...

No siempre se puede caer bien a todos...
Ayer estaba conversando con un sujeto que me caia mal solo de verlo, pero al final me termino cayendo ni mal ni bien.

peregrino dijo...

Lo primero que tengo que hacer es agradecer la mención, eres bienvenido.

Lo sengundo es comentar el post, es cierto, hay personas que nos incomodan y a las que incomodamos sin razón aparente, no se si es inconsciente o subconsciente, pero es; lo interesante es lo que tu hiciste ignorar y bloquear la mala vibra.

Resulta interesante percatarse de esas vibras, y tratar de analizarlas.

Nos leemos.

Jassy dijo...

tal ves deberias dejar de comerte el coco, total esa persona se lo pierde...
Beso!

En gringolandia no soy tan nerd