El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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domingo, octubre 12, 2008

Sobredosis de música

La verdad nunca pensé sentirme así. Osea no me siento mal, es que he llegado a un punto de mi desarrollo musical que me plantea satisfacciones y exigencias distintas a las que solía tener:
  • Ya no tengo que preocuparme tanto por formar una voz maravillosa... ahora tengo que preocuparme en usar la voz que tengo lo más eficientemente posible. Osea mi voz me encanta por todo lo que puedo cantar, pero ya no me puedo permitir sonar no-profesional, y menos cometer alguna imprecisión musical.
  • Antes la idea era aprenderme canciones y escenas de todos los estilos que pudiera... ahora tengo que aprender sobretodo roles de ópera completos, y como eso significa muchas horas de música, hay que priorizar lo que es más apropiado para la voz en este momento... y tener fe en que algún teatro cercano programará esos títulos. Mi maestro dice que estudie Elisir d'amore (Nemorino) y La traviata (Alfredo), pero como soy testarudo he comenzado por L'italiana in Algeri (Lindoro) que pienso audicionar en diciembre.
  • Del 14 al 24 de octubre tengo maratón para el concierto con Fabio... así que tengo hasta el 13 para hacer cualquier otra cosa.
  • Para la audición de noviembre aún no sé qué cantar, pero definitivamente tengo que hacerle caso a mi maestro e incluir algo de Elisir (Una furtiva lagrima), algo de Traviata (De' miei bollenti), y supongo que le agregaré algo de Händel (ojalá de Rodelinda) y algo de Gluck (seguramente de Orphée)... de Mozart quería aprenderme el Sifare de Mitridate, pero no tengo la reducción de piano ni tiempo de hacerla yo mismo.
  • Al ser músico, se espera que uno pueda comprender, interpretar, e incluso explicar cualquier cosa musical, lo que es bastante descabellado, pero hay ocasiones en que se debe hacer y punto.
  • Como profe de música en colegio, tengo que enseñar más que canto, lo que me está obligando a adquirir sobre la marcha mayores habilidades en piano, guitarra, flauta, y tal vez tenga que aprender algo de violín y trompeta. Obviamente no voy a ser un concertista en ninguno de esos instrumentos, por suerte teniendo la base musical es relativamente más fácil incorporar técnicas y tengo cierta facilidad, pero el gran problema sigue siendo el tiempo para hacerlo.
  • Al enseñar música a niños, hay muchos aspectos que uno puede transmitir, pero finalmente el tema es cuán inmersos están los niños en entornos que potencien la escucha, y hay que buscar material, decidir, y ponerlo al alcance... lo que no es tan fácil.
  • En enero tengo entremezclados dos cursos y dos montajes... así que tendré que desistir de algunas cosas.
  • Cantar da hambre, y hay que descansar mucho, y hoy en día hay que estar en forma para subir a un escenario, así que vivo tratando de mantenerme a punta de lechuguita, lo que no me resulta mucho, aunque sí me resulta mi rutina de baile pre-ducha.

domingo, septiembre 14, 2008

Primavera 2008

La primavera se ha ido desatando en Santiago desde hace unas tres semanas, lo primero que se sintió fue como siempre el maldito polen (que por suerte a mí no me afecta casi), las noches ya no han sido tan quebrantahuesos, incluso las tres últimas noches pude caminar un poco pasadas las 22h, y el calor durante el día ha ido aumentando, sobretodo hoy.
Con la primavera también ocurren fenómenos en mi humanidad: ando de mejor humor, las vías respiratorias y la piel se me resecan menos, la voz está más linda que nunca, y la feromona deja sentir su efecto en el día a día, lo que se agradece en verdad, pues quienes vivimos de sonrisas resultamos seriamente damnificados cuando todo el mundo anda con cara de poto, se nos bloquean los superpoderes.
Y es que con noches menos frías la gente sale más, se divierte más, se desabriga más, y como las fiestas patrias chilenas coinciden por estos días, la gente cambia totalmente de ánimo, una cosa mágica. Algunos dirán que ahora el metro será aún más pestilente, pero como siempre digo, el smog que respiramos ya es bastante veneno, así que lo demás no hace tanta diferencia.
Y esta primavera, a pesar de las decenas de canas que me han salido últimamente, me está trayendo buenas vibras, buenos fines de semana de descanso sin reposo, nuevas ganas de adelgazar (por fin), nueva música para estudiar (y mucha), nuevos niveles de dificultad canora, nuevas perspectivas, renovadas ambiciones (hablemos claro), y mayores lazos profesionales.
Lo de las canas siempre me ha parecido un distintivo muy sexy, y lo tomo además como una señal de madurez... lo que para nada significa que haya perdido la capacidad de hacer travesuras.
Por el lado docente, he de declarar que siento mucha fe en que caerá un meteorito jejeje, digo un halo de complicidad entre mis alumnos y yo, que me parece es lo más necesario para llegar a algún lado con los 90 minutos que los veo a la semana, energía creativa para convertir el plan ministerial en algo divertido y útil.

lunes, abril 21, 2008

Feisbuc

Weno, me convenció Gaby. Y ahora con el nuevo notebook que recogí hace unas horas y es más rápido, lo configuré en dos patadas.

jueves, marzo 13, 2008

Evalúame lo que quieras

Ayer tuve la evaluación psicológica que el Craighouse ordena para su personal. Llegué un poco malhumorado, pues quedé en llegar a eso de las 15h30 y justo ayer no pasaba nunca la micro que necesitaba, además que volvió el calor espantoso, tanto que por primera vez en mi vida sentía las piernas empapadas estando simplemente parado (hoy está igual). Y lo peor es que en esta zona no pasa ni un benedetto taxi (nota mental: conseguir el número de algún comité de taxis de por acá). Ni tonto, entré al supermercado más cercano y me hice de un par de litros de jugo de pera. Cuando por fin conseguí locomoción, me senté y me quedé dormido como piedra, no sé cómo me desperté justo en el paradero que debía (lo mismo me pasaba cuando estudiaba negocios, despertaba sólo para responder las preguntas interesantes).
En fin, como estaba prevenido de que la evaluación duraba más de una hora, eché mano de toda mi fuerza de voluntad (o toda mi paranoia si quieren) y me induje un estado de gracia para la ocasión.
Llegué, saludé, la secretaria con quien había coordinado el asunto me recibió con un muy suave reproche por la demora, pedí el ñoba para mojarme las orejas (tip de reflexología), y cuando salí me presentaron a la psicóloga (supongo) que me entrevistaría.
Pucha... osea esta señorita, joven mujer, o como quieran decirlo... ¡era más guapa que muchas modelos y actrices famosas! Osea además de bonita, le brotaba una gracia muy refinada, y te juro que bastaba que moviera un décimo de milímetro alguna parte de su cuerpo, para que uno sintiera que estaba espectando uno de esos ballets acuáticos de las películas antiguas, nó sé si me entiendes.
Bueno, era mi primera evaluación psicológica oficial. Primero tuve que hacer un test que combinaba razonamiento lógico, verbal y matemático. Osea, los tests de ingreso a la U Nacional de Trujillo que hice en el 95 eran mil veces más difíciles (en esa época se decía que sólo superados por los de San Marcos).
Luego vino la entrevista cara a cara. Y yo no sabía si tenía delante a la hermana menor de Carla Bruni, la clon de Audrey Hepburn, o una versión inocente de María Grazia Cuccinota. Pucha, que creo que jamás me había sentido tan bien de responder preguntas sobre mi pasado, presente y futuro. En varios puntos tuve que frenarme, porque noté que me estaba mostrando demasiado entuasiasta... aunque en todo caso siempre confiado, porque total no tengo nada qué ocultar, y si lo tuviera, se me notaría igual. Me olvidé por completo del calor, del cansancio, de la ronquera que todavía no se me quita del todo, de la fecha, y casi del planeta. En un momento mencionó que también cantaba, y que tal vez podríamos conversar del tema en otra ocasión... ¡bingo!
Antes de terminar me hicieron el test ése de las manchas, que la verdad todo lo que me evocó fue un par de gordos felices, un paisaje caluroso y feliz, y una sensación de compañía. Osea, es cierto que soy muy optimista, pero creo que definitivamente andaba con los neurotransmisores bastante más hippies que mi promedio normal.
Y bueno, ob-via-men-te, dejé una tarjeta para la susodicha antes de irme, para que me haga la consulta sobre el canto... o para lo que se le ocurra. Y sé dónde dejarle por lo menos una nota...
De todos modos unos minutos más tarde mi lado masoquista entraba en acción: comprobé una vez más que mi percepción del entorno es muy selectiva... por no decir excluyente. Debería dejar de sentir culpa por ello.

miércoles, febrero 20, 2008

La tentación de los concursos

Ayer me enteré que este año el concurso internacional de la ópera italiana, conocido como Competizione dell’Opera, tendrá audiciones preliminares (una de tantas) en Santiago. ¡Waaa! es una nueva trampa malvada para mi lado oscuro... ¡concurso! ¡repertorio difícil! ¡vitrina! ¡aaaarrgh!...osea ahora estoy cantando mucho más como la gente, pero la verdad estos concursos son una inmensa fuente de stress, aunque como decía el buen Atalla "¡muuuy buenos premios!"... y bueno, el lado amable es que estar en situación de audición permanente ayuda a mantenerse en alerta... total en cualquier momento a uno lo pueden llamar a audicionar para cualquier cosa, y hay que tener los nervios de acero jejeje.
Lo que sí me llamó mucho la atención es que Santiago se está consolidando como sede de audiciones internacionales, pues ya son dos los concursos que yo sepa, el otro es el Neue Stimmen.
p.d. : Además, si la audición es aquí mismo, la cosa sale barata. La inscripción son 50 euros, que no es tanto.

En gringolandia no soy tan nerd