El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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martes, enero 27, 2009

Entrevista a Juan Manuel Quintana

@Gabriel Huároc, para el blog Todos mis otros yo.
A horas del estreno en Chile de La Favola d'Orfeo, ópera de Claudio Monteverdi que se presenta como parte del Primer Festival de Ópera de Cámara, les tengo esta conversación con el director musical de dicho montaje, el argentino Juan Manuel Quintana.

15 de diciembre de 2008. Entre tanto quehacer de fin de año, logré alcanzar a Juan Manuel a la salida de ensayo en Campus Oriente, y enrumbamos a Lastarria. Advirtiéndole que tendría que repetirle algunas preguntas, fuimos conversando con soltura en el camino, y sobretodo aproveché para preguntar un poco por la movida lírica en Buenos Aires. Luego de no poder ubicarnos con comodidad en mi ex-café-favorito, nos instalamos en una mesa al aire libre de un restaurante en la vereda de en frente.

G.- Me contaste que no es tu primera vez en Santiago.
J.M.- No. Vine en el 2006, hicimos un concierto con Víctor Alarcón y su grupo Concerto Vocale, con música de Bach y Scarlatti, y luego el año pasado (2007) fui invitado por la Universidad Católica para hacer un curso justamente sobre la monodía y la música del S. XVII en la época de Monteverdi, lo que desembocó en este proyecto de El Orfeo, que se va a hacer en parte como profesor invitado de un curso, y luego la preparación del Orfeo que organiza la profesora Miryam Singer.
- Y ya antes habías trabajado con músicos chilenos.
- Sobretodo con cantantes, alguna vez hace ya mucho tiempo con Rodrigo Del Pozo en Europa, colaboramos en alguna grabación, y luego, en las óperas que dirigí en Buenos Aires, siempre he invitado cantantes chilenos, Evelyn Ramírez, Jaime Caicompai, Claudia Pereira... y Pilar Aguilera en Mendoza, durante el Festival Los Caminos del Vino.
- ¿Y cómo contactaste a Evelyn, a Jaime...?
- En realidad de Evelyn había escuchado hablar a través de Rodolfo Marquesini (violinista argentino) que vino a tocar con Víctor Alarcón, yo en ese momento estaba necesitando una mezzo para el rol de Nerone en L'incoronazione di Poppea en el 2006, la contacté, y bueno, a raíz de ella conocí a Jaime, y después a Claudia, y a Pilar.
- Ok. Vamos ahora a toda la parte biográfica.
- Dale.
- Tus inicios musicales.
- ¡Oh!
- ¿Cuándo empezaste a estudiar música? ¿tenías músicos en la familia?
- No, en mi familia no había músicos ni un gusto particular por la música. Comencé a estudiar viola da gamba a los catorce.
- ¿y otro instrumento no?
- Un poco la flauta dulce, había un poco husmeado el piano pero a mí me gustaba el clave...
- Barroco de nacimiento. Cuando entraste a estudiar viola da gamba, en Argentina, en Buenos Aires... ¿estabas en Buenos Aires?
- Sí, en Buenos Aires. Con un profesor particular.
- ¿ya había un entorno donde pudieras escuchar música barroca?
- Muy incipiente, osea estoy hablando del año 87... fines de los 80...
- Ya, Ombra mai fu y nada más...
- Había muy poco localmente, siempre hubo estas estaciones musicales como Festivales Musicales de Buenos Aires, Mozarteum, y otras que traían grupos de fuera y algunos conciertos por año que uno podía escuchar, pero éramos bien pocos. Y alrededor del 93, 95, comenzó a haber más gente, pero yo ya estaba en Europa.
- Y cuando tú llegaste a Europa, allí ya estaba el movimiento historicista bastante afirmado.
- Sí, claro.
- Porque esto empezó en los 70...
- Sí, antes incluso, Harnoncourt empezó a fines de los 50, después durante los 70 los primeros grandes grupos, Musica Antiqua Köln, los grupos ingleses, Les Arts Florissants, Jordi Savall... en los 90 yo llegué a Europa cuando apenas había salido Todas las mañanas del mundo, la película sobre la vida de Marin Marais y Saint-Colombe.
- ¿Y llegaste a Basilea directamente?
- No, fui a Ginebra. Tuve un año lectivo estudiando en el conservatorio en el Centro de Música Antigua en Ginebra.
- ¿Y te invitó Jacobs o fuiste por tu cuenta?
- No, eso fue mucho después. Yo fui porque quería estudiar, perfeccionarme, quería aprender a tocar mejor la viola.
- Y en ese minuto en Basilea había...
- Me fui de Ginebra porque el ambiente era un poco pequeño. Yo tenía muchas ganas de tocar, y mi profesor en ese momento que era Ariane Maurette me dijo que fuera a Basilea, que iba a tener mucha más gente para poder tocar y eso, di el examen y entré...
- Porque, perdón, Ginebra, ¿es otro tipo de ciudad? ¿no es tanto un lugar para estudiar?
- Eh... es que en ese momento el Centro de Música Antigua era bastante chico, y Basilea era mucho más grande, una escuela más importante de música antigua; las escuelas más importantes en ese momento eran La Haya en Holanda y Basilea. Ahí mismo René Jacobs necesitaba músicos para montar justamente el Orfeo de Monteverdi, fue en el año 92-93, y Eunice Brandao, una gambista brasilera que vivía allí, me recomendó porque ella no podía, hice la audición, le gustó, y allí empezó mi colaboración con él.
- ¿Cómo era la manera de trabajar en ese minuto para el ensamble que integraste, era de estos ensambles que son permanentes, o que se arman para determinadas cosas?
- ¿Estás hablando precisamente de esa producción de Orfeo?
- Sí, de esa producción.
- Mirá, el tema es así: en ese momento era mi primera vez, René tenía el grupo desde hacía varios años, y creo que por esa época habían cambiado algunos músicos, pero en general, el grupo Concerto Vocale hoy en día, cuando se hacen las producciones de óperas o música de cámara del siglo XVII o principios del XVIII, el grupo base que es el bajo continuo: los teclados, los laúdes, las violas da gamba, el arpa, es un grupo más o menos fijo.
- ¿Cómo pasas de violista a director?
- No paso, sigo (risas), yo sigo tocando la viola da gamba, me traje mi viola acá a Santiago...
- Sí, pero hay un momento en que comienzas a acercarte a la dirección. Leí por ahí que asististe a Minkowski un tiempo...
- Pasó por ahí.
- ¿Y cómo logras asistir a Minkowski???
- Bueno, yo tocaba con él. Conocí a Marc en el 94-95 por medio de amigos en un entorno no musical, y él estaba programando una gira de conciertos y una grabación de La Resurrezione de Händel, un oratorio romano que tiene varias partes de viola da gamba y me llamó para audicionar, y fui. Le gustó, y allí empezó una colaboración bastante intensa, fueron dos o tres años en que él todavía hacía mucha música barroca, fue el año Purcell del 95, osea que hicimos 40 o 50 conciertos de Dido and Aeneas, Odas y otras obras, otro disco con cantatas francesas, fue una gran colaboración, hice muchas cosas con él en aquel momento. Y él recibió la invitación de hacer L'incoronazione di Poppea en el 99 en el Festival de Aix-en-Provence, y me preguntó si yo quería hacer la asistencia, porque él sabía que yo tenía gusto particular por este repertorio, que lo conocía, y él se había dedicado más intensamente a la música francesa, a Händel, y quería tener de asistente a alguien que conociera bien el repertorio. Y en ese momento me preguntó si quería, yo le dije "bueno, no sé", porque nunca había hecho ese trabajo, me gustaba mucho el trabajo con los cantantes, con el continuo...
- ¿Ya tocabas teclado?
- No, en ese momento no tocaba casi nada, muy poquito. Y comencé a trabajar con él como asistente, la producción del 99 se repitió en el 2000, en el 2001, después vino Giulio Cesare, se hizo una grabación además, y todo ese tiempo trabajé como asistente de él y seguí tocando también durante bastante tiempo. Luego con esa experiencia me animé a hacer más cosas, aparte de la asistencia empecé a dirigir yo, en Buenos Aires.
- Esto que me cuentas ya de vuelta es después de esta gira por Asia, ¿o antes?
- No, la gira de Asia fue hecha cuando vivía en Argentina. Me mudé, porque estuve siete años en europa, del 91 al 98, Marc me pidió hacer la asistencia justo cuando volvía a Argentina, pero seguía viajando, y bueno estaba esta gira por Asia con la orquesta de él, y otros proyectos.
- Y ahí estuviste como director invitado, osea totalmente a cargo del ensamble, muy ¡wow!
- Claro, y estaba bien, estuvo lindo, fue una linda experiencia.
- ¿Cómo fue trabajar en Asia, espcíficamente el estar allá?
- Bueno, es un lugar muy interesante, porque es muy lejano en algunos lugares, otros no tanto, por ejemplo Singapur no tenía nada de especial, era como estar en Estados Unidos o algo así, pero en otros lugares como Camboya o Filipinas, realmente la cultura es muy diferente. Igual fue una gira corta, 10 ó 12 días.
- Y fueron varios países.
- Sí, sí. Pero todo en diez días (ríe), dos días un lugar, otros dos días otro lugar...
- ... una foto y ciao...
... dos días en cada lugar, bueno no era de turismo, ¡eh!, era para trabajar.
- Vi algo que pusiste en una entrevista que te hicieron para BALírica, que cuando tuviste que trabajar para Poppea, la primera con Minkowski, tuviste que buscar las sinfonías instrumentales. ¿Qué quiere decir esto? ¿te encerraste en la biblioteca?
- Entre otras cosas. La ópera veneciana es un período de unos cuarenta años, fue precisamente en Venecia donde la ópera pasó de ser un espectáculo cerrado para la aristocracia noble en el palacio -como el palacio Pitti en Florencia donde se hizo La Pellegrina, Peri hizo la Euridice, Caccini hizo su Euridice, y otras cosas-, que empezó a ser un teatro pago con entrada, obviamente la gente que iba eran nobles o burgueses muy ricos. Pero este fenómeno hizo que todo cambiara, ya tenía menos plata porque en el palacio lo pagaba todo el rey, duque o quien fuese, acá era un empresario que tenía un teatro, o una familia noble que ponía plata de su bolsillo, era un negocio de alguna manera, y la recuperaba con las entradas. Entonces el Orfeo es una ópera de corte, o Il pommo d'oro de Cesti que se hizo en la ópera de Viena en 1670, en que contaban con un montón de músicos que estaban pagos, entonces tenían la capacidad de tener una gran orquesta, muy colorida, como es el caso de Orfeo, es único en ese sentido para su época. Las óperas que Monteverdi escribió para estos teatros venecianos como son Poppea, o Il ritorno d'Ulisse in patria, o las óperas de Cavalli, en general no tienen casi partes instrumentales, no hay, no están; entonces en todo lo que son los cambios de escena no hay nada, termina un recitativo en un palacio y el recitativo que sigue está en un bosque. Ahí había un cambio de escena, tenían que cambiar la escenografía...
- ... y debería haber habido música...
- ... había música, no es que debería, lo que pasa es que esa música muchas veces no la escribía el compositor, si no que eran piezas que tenía algún músico del ensamble, que obviamente también era compositor, o la ponía algún discípulo del director, entonces la cuestión era armar una partitura que sirviera para ejecución, porque la partitura como está en Poppea está pelada, además de eso sólo en uno de los manuscritos hay un solo acompagnato, osea los violines tocan quince minutos en cuatro horas de ópera, es muy poco.
- Ah, ni siquiera están los violines todo el tiempo...
- ¡No...! es el bajo continuo, porque son recitados, y se sabe que muchas veces ciertos pasajes se hacían acompagnati, muchas veces se improvisaban y se anotaban en el momento; las partituras que sobreviven son las del dramma, es decir la parte cantada, del libretto, vamos a decir.
- Osea que ahí hay que re-componer...
- Hay que armar una versión. Entonces dar con piezas que estilísticamente funcionen, que funcionen dramáticamente con las situaciones, es un trabajo muy interesante, aprendí mucho haciéndolo.
- Esa fue tu primera colaboración con Minkowski.
- Sí, hice ese trabajo...
- Fue tu pago de piso, de alguna manera.
- ¡No, no!, al contrario, aprendí muchísimo, fue una época en que aprendí mucho por la producción, por hacer ese trabajo, porque eran cosas que las había visto pero no las había tenido que hacer.
- Entonces cada versión de Poppea que escuchamos es totalmente distinta.
- Totalmente no, pero las piezas instrumentales suelen variar. Por ejemplo la que hizo Harnoncourt, reescribió toda la orquesta todo el tiempo -es una versión bastante vieja-, hay versiones como la de Gardiner que no tiene ni un solo acompagnato... son visiones... eso es interesante, porque ya no hay "una" solución estilística, porque no se hacía una sola cosa en la época, se hacían muchas.
- Ahora, seguramente estas óperas, en la época en que fueron compuestas y estrenadas, también fueron llevadas a diferentes escenarios, o diferentes ciudades...
- Exactamente, Poppea fue un caso de ésos.
- ... y seguramente ahí también había adaptación de medios.
- Pero si se le sacaban partes, se le agregaban partes con otros textos, se agregaban arias de otras óperas, eran mucho más libres en aquel momento de lo que somos nosotros, en nuestra cultura actual queremos atrapar la cosa y conservarla en formol, sobretodo que no cambie; y para ellos no, no tenían esa necesidad.
- Algo que te preguntaba hace un rato: cuando eres instrumentista de repente tienes que adaptarte a visiones que no compartes...
- Ésa es la función de una persona que está colaborando en una producción y que no es el director.
- Para ti, ¿fue alguna vez un problema seguir el criterio de un director?
- ¡Ah! claro... y sí... cuando uno tiene una idea de algo que va a tocar, y otra persona que está a cargo del armado general te pide algo que vos no ves o no entendés así, igual tratás de hacer todo lo posible para conseguir lo que te piden.
- Uno como cantante construye el personaje desde que abre la partitura, y cuando va a audicionar ya tiene el papel aprendido de alguna manera, y el director tal vez no tiene la misma idea...
- Exacto. A veces los directores construyen la parte bien desde la partitura, o desde una idea que se va alejando, sea director de escena o director musical...
- ¿Y cómo es el manejo de ese tipo de conflictos desde el otro lado, para ti?
- Desde cuál, ¿desde el músico?...
- ... desde el lado del director. Porque tú dices: como músico uno cumple, ¿y del otro lado?
- Bueno, tratar de escuchar y de entender... personalmente trato de llegar siempre muy preparado con las obras que dirijo, trato de conocerlas, para mí estudiar una obra es como ser el director de una película, cuando trabajo una ópera leo el libretto, si puedo las fuentes originales que dieron inspiración al libretista, después trato de entender qué pasa con la música, me imagino el escenario, los personajes, armo una película entera, no hago la partitura, no me estudio el un-dos-tres-cuatro, aquí tengo que dar una entrada... ¡también!, pero para mí lo que es más importante es la historia, una ópera es como una película, es una historia que tiene todas las dimensiones, tiene la musical, la dramática, la luz, el escenario, la temperatura, osea todo, porque todo eso es lo que va a conformar la historia, no es sólo una partitura. Entonces cuando viene un cantante, escucho primero qué es lo que hace, para dónde va, si está interpretando el personaje, si está cantándolo, si lo está viviendo, si entiende el idioma, si está fraseando lo que está diciendo o si está fraseando otra cosa... y a partir de ahí comienza mi trabajo con este cantante. Y por supuesto escuchar su visión sobre el personaje y trato de compenetrarme con su visión para poder entablar un diálogo y mostrarle a su vez mi propia visión. A veces una persona viene y ve algo que yo no vi, y esa es la fuente de riqueza de la cual se crean los personajes.
- Y ahora en teatro viene el otro conflicto grande que hay ahora, del que todo mundo se queja, que son los regisseurs. Que no tiene necesariamente que ser un conflicto pero puede haber discrepancias.
- Sí. Mirá, yo creo que el punto donde puede haber más discrepancias con los régisseurs suele ser que el régisseur hoy en día tiene el estatus de creador, de compositor de la obra, y eso para mí no está bien, para mí un régisseur tiene que ser un intérprete, un recreador, y si no, deberia ser libretista. Muchas veces me pasa que trabajo con un régisseur o veo su trabajo, y digo: este régisseur, para la interpretación que tiene de esta obra, debería encomendarle a un compositor que sobre un libreto y su puesta en escena, escriba una ópera nueva. Porque la ópera nació como una unidad de diferentes artes: de teatro, de música, pintura, arquitectura, y de danza. Todo eso tiene que estar en armonía para que la ópera funcione, por lo menos en la de los siglos XVII y XVIII, no sé si una ópera de Bernstein es igual, pero esta ópera tiene que ser así para que realmente se potencie todo.
- Con Miryam (Singer) has llegado creo a un buen punto.
- Estamos empezando, yo creo que sí, ella está mucho a la escucha de mi visión musical y dramatúrgica también porque conozco bien la obra, pero recién partimos y me parece que va a ir bien.
- Entonces en este caso la visión filosófica partió de ti.
- No, no digo que partió de mí, yo digo que seguramente ella también tiene una idea similar, pero está a la escucha de empaparse de esta cosmogonía barroca, a la que tal vez no está tan acostumbrada porque su mundo es más moderno, tengo entendido que ella ha montado óperas de Mozart en adelante, y en ese sentido creo que ella está buscando empaparse un poco de este estilo musical y dramático que de algún modo es nuevo en su trabajo.
- Con Buenos Aires Lírica vas para tu cuarto montaje. ¿Cómo entró BALírica en tu trabajo?
- En el año 2003 ellos me contactaron para ver si quería dirigir alguna ópera, me llamaron y me preguntaron qué quería hacer.
- Ya habías tenido estas presentaciones con Minkowski.
- Sí, sí, claro.
- ¿Y ya habías dirigido tú mismo en Buenos Aires?
- Ópera no, había hecho conciertos, varios programas, hicimos uno con una puesta en espacio mínima, con Víctor Torres, una cantata grande de Händel y otras piezas, y yo había empezado a dirigir un poquito algunas cosas chiquitas, nada muy grande todavía, ellos apostaron por mí sin conocer mi trabajo, nunca había dirigido una ópera pero sí tenía mucha experiencia en el trabajo como asistente. Y en 2003 me propusieron hacer algo, estuvimos conversando, yo propuse Monteverdi, en ese momento a ellos les pareció mejor Händel.
- Agrippina....
- Agrippina.
- ... que es muy divertida...
- Sí, es de un género muy particular, para Händel es único, porque más que cómica es satírica. Si uno conoce la historia, Agrippina, Nerón y Poppea, se da cuenta que en este libretto está todo presentado al revés. Ésa fue la primera, después L'incoronazione di Poppea en el 2006, y el año pasado hicimos Rodelinda, y el año que viene (2009) Il ritorno d'Ulisse in patria.
- ¿Cómo te ha ido en el encontrar los cantantes para tus montajes, de esto se encarga el teatro, te encargas tú...?
- No, me he encargado yo en general. Bueno, es difícil, porque no son obras de repertorio, no es hacer Don Giovanni o Zauberflöte, o incluso Alcina, que son obras un poco más conocidas, digamos Agrippina no es una obra tan conocida de Händel.
- Osea que para ti además ha sido un trabajo de formación de tu elenco, de alguna manera.
- Un poco, sí, lo que da para hacer mucho estilísticamente hablando.
- Lo que te debe haber dado más cercanía con la gente con la que ya tienes más contacto, musicalmente.
- Sí, por supuesto. Y ahora a lo largo de estas óperas con gente como Evelyn Ramírez o Jaime Caicompai, que ya nos conocemos, es más fácil.
- Para BALírica y otros trabajos que has hecho en Argentina, la disposición de la orquesta ¿la armas para cada momento? ¿No es que tienes el ensamble digamos "Quintana", o también tienes tu equipo base?
- Bueno, siempre trato de trabajar más o menos con la misma gente, sobretodo el continuo.
- ¿Hay la cantidad de músicos especialistas como para eso?
- No todos, no siempre, digamos para armar un grupo lo más homogéneo posible, es que es muy distinto hacer una ópera del S. XVIII que una del S. XVII, una ópera veneciana como Poppea, como va a ser Ulises, es un grupo muy reducido de instrumentistas, son solistas en general, es un quinteto de cuerdas, no hay una fila de violines como en Händel o Vivaldi o Bach. Es uno por cuerda: dos violines, dos violas, un violoncello y un contrabajo. Y tienen que ser bastante homogéneos, como un quinteto de madrigales. Y hay músicos excelentes como Manfredo Krämer.
- ¿Cómo ves el trabajo de los cantantes chilenos que han ido para allá? Yo sé que Caicompai ha estado de gira por Rosario, Córdoba y no sé dónde más, Evelyn a cada rato, Luis Olivares que no sé si ha trabajado contigo...
- Sí, son muy apreciados en Argentina. Con Luis Olivares nunca trabajé pero sí lo conozco... creo que hay un buen nivel de cantantes chilenos, hay cantantes muy bien preparados, lo mismo para el Orfeo tenemos gente muy buena, Patricio Sabaté...
- Y Evelyn se ha ganado mucho espacio, no ha trabajado sólo contigo, si no también con otros directores...
- Sí claro, es que gustó mucho. También Jaime Caicompai ha hecho Rossini allá, de la gente que trabajó conmigo...
- ¿Cómo ves a Evelyn desde lo que tú conoces del medio?
- Ah, es fantástica, está muy bien...
- Y ahora sí nos quedamos con el Orfeo. Nos explicaban en el montaje esta visión orfeica, pacífica, meditativa, en otro nivel al que las grabaciones recientes nos han acostumbrado, un poquito más eufórico, de los pastores.
- Cada quien tiene su visión, y mismo como estamos hablando de un ideal, después en la práctica es difícil de llevar a cabo, porque estamos hablando de cosas muy lejanas a nuestra manera de pensar, a nuestra cultura, nuestra manera de hablar, de sentir...
- Y aún así en la composición fue una teorización...
- No sé si la composición fue una teorización, yo creo que la composición en ese momento fue escrita para gente de ese momento en principio. Para nosotros es difícil porque estamos en otra dimensión, otra velocidad, no tenemos el mismo sentido del espacio y del tiempo que tenían ellos. Quizás por eso lo que decís de las grabaciones, es muy difícil cuando uno está delante de un micrófono y que está toda esta cuestión de la eficiencia, y de la performance, ponerse a actuar algo y realmente darle vida a un personaje. Creo que la diferencia más grande está ahí, es difícil cambiar de modalidad, el trabajo que estamos haciendo con los cantantes ahora es básicamente ése, trabajar desde una declamación, que justamente es desde donde nace la necesidad de estos compositores de escribir estas obras, esto no es ópera, es teatro griego alla S. XVII. Eso cambia mucho, no es cantar de una manera que se parezca a un parlato, es declamar, que es otra cosa. La declamación es una técnica, tiene un ritmo, es como un canto sin serlo totalmente, y lo que hicieron ellos fue ponerle una altura (tono) más concreta, para los cantantes es difícil pues están entrenados para cantar, no para declamar.
- Exige mucha más apertura interna creo.
- Totalmente. Exige una gran libertad, una gran libertad dentro de un marco rítmico muy riguroso. La declamación es algo que se perdió a principios del siglo XX y hoy hay que reinventar, un poco como Monteverdi reinventaba el teatro griego, tenemos que buscar nosotros, ver qué es lo que resuena de eso y qué es lo que se puede hacer.
- Qué queda de nuestro discurso de hoy...
- O qué queda en nosotros que podamos ser sensibles a eso. Yo no creo que algo del discurso de hoy... no lo vería por ahí, es muy distinto... casi nada. Pero sí en una sensibilidad, "cómo me resuena esto a mí".
- Ahora, lo mágico es que lo antiguo sigue resonando en nosotros aunque nos sintamos muy modernos.
- Por supuesto, porque somos los mismos en el fondo. Cambió la parte exterior. Monteverdi no conocía nada de Grecia, no te puedes imaginar lo que era la arqueología de esa época. Sabían muy pocas cosas, pero su espíritu tenía mucha imaginación, no querían reinventar, querían redescubrir... recreaban...
- ¿Has tenido experiencia como organizador? ¿te gustaría dirigir un festival de música? ¿o no todavía?
- Sí, me gustaría, pero bueno, hay que tener un espacio, no lo quiero hacer por hacerlo, lo quiero hacer si se da una posibilidad de organizar algo que se pueda hacer bien, invitar a la gente en buenas condiciones, y que la mayor cantidad de público lo pueda aprovechar.

viernes, enero 23, 2009

Palacio aclara

En el blog Maldito Candelabro de Gonzalo Tello apareció hace unos días una entrevista a Ernesto Palacio hecha a fines de 2008, en la que cuenta un poco sobre su manera de abordar el trabajo de manager, sobre sus cantantes, y sobre las presentaciones que presentará este año en Lima. ¡Atilla con Abdrazakov! ¡y hay recital de Juan Diego!

jueves, enero 22, 2009

Todos a L'Orfeo

Ayer fui a un ensayo de La Favola d'Orfeo de Claudio Monteverdi que se hará este 28 y 29 de enero en el Salón Fresno de la PUC (Alameda esq. Portugal), con dirección musical de Juan Manuel Quintana y dirección escénica de Miryam Singer, ¡está buenísimo!
Como algunos sabrán, se suponía que integraría el coro, pero dado que perdí muchos ensayos por el viaje y a mudanza, quedé fuera. De todos modos he ido a curiosear, porque escuchando y observando se aprende mucho como siempre digo (y no sólo yo), así que va un resumen de lo captado:
- ¡El montaje está muy bueno! la orquesta está de lujo, el montaje escénico muy lindo y fluido, el ballet es muy sobrio, todo muy coherente.
- El director es un experto total. Su interpretación surge del texto, y se nota. Habrán varias cosas interesantes para los oídos de todos.
- La orquesta está de lujo. El ensamble, una especie de mix chileno-argentino, cuenta con una base de continuo muy sólida y de mucho colorido, y la pequeña adición orquestal queda muy bien balanceada. Que no se piense que es un montaje con sordina, todo lo contrario.
- Los cantantes están en un muy buen punto. Sorpresas gratas, como Andrea Aguilar que, aparte de haber madurado notoriamente como voz, hace una Proserpina muy lograda. Pilar Aguilera como Euridice es un placer, nunca la había escuchado y ahora me declaro fan absoluto. Patricia Cifuentes como siempre muy bien, es La Musica, y además demuestra que su ductilidad es mucha. Sofía Pollak con ese ángel tan suyo, y una vocalidad cada vez más sólida, es una muy noble Speranza. Cristián Reyes hace gala de sus habilidades como Plutone. Eduardo Jahnke en sus pequeñas intervenciones resalta positivamente. Y Patricio Sabaté como siempre excelente, concentradísimo, totalmente entregado, es un Orfeo de lujo.
- Mi reconocimiento al trabajo escénico de Miryam Singer, esto será un hito tremendo. Muy coherente, fluido, y con un aura que se transmite a plenitud.
- El Conjunto de Danza Barroca de la Universidad de Chile, dirigido por Ana Vela, es un gran aporte, muy sobrio, y de alta calidad estlística (y eso que a mí no me gusta el ballet).
Para finalizar, cito a Juan Manuel Quintana: "Esto no es ópera barroca, es teatro griego alla siglo XVII". NO SE LO PIERDAAAAAAA

sábado, diciembre 27, 2008

Veramendi: Estudie 1 Alfredo y cante 2

Hace un par de días recibí el resultado de las audiciones para la temporada 2009 del Municipal de Santiago, para las que también audicioné. Bueno, este año vinieron de Lima la soprano Jacqueline Terry (a quien le dejé mi número pero no logramos vernos), el tenor Andrés Veramendi (no lo había visto en la lista), y estaba en la lista el nombre del barítono Xavier Hernández, pero no sé si vino finalmente.
Bueno, Andrés obtuvo un rol: hará 3 funciones de La Traviata en el rol de Alfredo, que es el protagonista masculino. ¡Felicitaciones!!! Bueno, ayer logré conversar un par de minutos con él vía feisbuk y me contó que está muy emocionado, que los directivos del teatro tuvieron palabras muy halagadoras para él, que reconocía que en Chile hay buen nivel de canto, y que ahora le queda ponerse a preparar el rol duro y parejo.
Creo firmemente que Andrés se merece esta oportunidad de dar un paso adelante en su carrera, pues si bien en Lima ha cantado mucho y en otras ciudades también, su nivel vocal actual pide un circuito mayor y más interesante. Recuerdo claramente su voz en 2003-2004, y sus videos que he visto en los últimos dos años muestran un gran avance y una madurez escénica respetable, algo que le mencioné directamente en algún momento.
Así que, si quieren venir/ir a verlo/escucharlo, vayan reservando su vuelo, bus o engrasando la bici, que esto va a fines de mayo; las entradas se pueden comprar vía la página del teatro. Y si no, lo pueden ver/escuchar en Lima, donde también este año Andrés hará La Traviata.

sábado, diciembre 20, 2008

¡Grande, Buenos Aires!

Llegué a Ezeiza a las 22h y algo del jueves. Ya desde el cielo, veías la ciudad interminable. Llamé a mis padres, y por recomendación del maestro tomé un bus "Tienda León" que me llevaba hasta la puerta de la casa y se podía comprar de ida y vuelta con descuento (el ticket vale un año entero), aunque a esa hora no había mucha frecuencia y tuve que esperar hasta las 23:30.
A casa de César Tello llegué un poco después de las 00h, y de entrada ya habían dos jóvenes cantantes conversando amenamente: Damián, contratenor, y Luciano, bajo. Y por si fuera poco, César sería el pianista de mi audición, así que incluso tuvimos ocasión de darle una mirada al aria que cantaría, ¡qué suerte!. Luciano estaba de cumpleaños, y salió a comenzar la celebración.
Me tocaba instalarme en un colchón en el estudio, y mi sorpresa aumentó al ver una pared llena de libros, sobretodo partituras. Es que además César es repertorista (se dice coach, osea entrenador) y dirige conciertos y óperas. Para caerse sentado.
Yo dormí como piedra, y me despertó César a las 9h20 cuando él ya estaba por salir al teatro. Desayunamos, y yo con toda la paciencia del mundo hice un poco de flexiones, y luego mientras iba vocalizando planché la ropa, me duché, afeité, y salí. El teatro estaba a unas 8 cuadras, pero con el tremendo calor preferí ir en taxi.
En el teatro Avenida me recibió la guapísima Lucía, de Juventus Lyrica, y muy amablemente me dio la hoja de evaluación y me indicó el turno, y hasta comentó que la foto que puse en el CV estaba muy buena jeje. Habían algunas flaquísimas sopranos tomando café y chismeando. Luego Chacho, también de Juventus, muy amablemente me indicó pasar a camerín "para concentrarme" y pude escuchar un poquito a tres cantantes antes que yo.
En la audición me sentí muy tranquilo. Me presenté, presenté el aria, y canté. El Avenida es chiquitito, así que uno puede cantar cómodo, y como el aria va con recitativo, pude aprovecharlo para familiarizarme con la acústica. Me dejaron cantar la mitad del aria (según me enteré después, es lo habitual), César tocó genial, y salí tranquilísimo, me despedí de Lucía y salí a entrar en contacto con la ciudad.
Caminé de regreso, botellita de agua en mano, mirando un poco la ciudad y su gente. Es impresionante lo acogedora que es esta inmensa ciudad. Es mucho más grande que Lima, tiene la población de todo Chile, y nunca vi tantos autos juntos, y aún así es ordenadísima y la gente es muy amable. Se percibe un nivel de respeto por los demás bastante notorio.

jueves, diciembre 18, 2008

Pong se va a almorzar

Acabo de tener la audición en el Municipal de Santiago para el rol de Pong en la ópera Turandot. Igual llegué un poco preocupado porque el rol que me llegó no tenía orden, sólo un gran bloque de 12h a 17h, pero calculé llegar a las 14h por recomendación de mi maestro, pues mi nombre estaba por la mitad de la lista.
Tenía que haber vocalizado con el maestro, pero supongo que no le alcanzó el tiempo, me había comentado ayer que iba a aprovechar para hacer mil cosas, pues esta semana tiene mucho trabajo y luego se va a Montevideo. Como andaba flotando por la simpática actividad prenavideña que se organizó en el colegio, simplemente me fui a la casa y, mientras cantaba para calentar agarré las cosas chequeando de cabeza a pies que no se me olvidara nada, me duché y partí al teatro. Cuando llegué la audición estaba en receso, seguramente por almuerzo, pero recomenzó al rato. Alejandra Kantor se acercó a pasar lista.
De entrada, me encontré con varios cantantes conocidos, y me explicaron que cada uno audicionaba por separado, pero especialmente para Ping-Pong-Pang se estaban apoyando los unos a lo otros, y tuve la tremenda suerte de ser acompañado por el barítono Arturo Jiménez y el tenor Pedro Espinoza, quienes muy pero muy gentilmente se ofrecieron a ayudarme. También tuve la oportunidad de semi-ensayar (en ralidad me colé a su ensayo) con Juan Pablo Dupré, José Barrera y Gonzalo Araya.
El momento de la audición me pareció mucho más acogedor que cuando pasé por ahí en 2005 ¿o 2006?, las luces estaban todas prendidas y en el escenario estaba todo dispuesto para un concierto. A uno lo llamaba el Jefe de Escena, muy amablemente, y uno esperaba tras bambalinas que terminara el cantante anterior (a todo esto, era Gerardo -algo- quien cantaba maravillosamente el Je crois entendre encore). Había que presentarse y presentar la obra, y ahí alcancé a distinguir a Andrés Rodríguez, el Director General o algo así, y a Miguel Patrón, uno de los directores musicales permanentes, habían más personas pero no me fijé tanto. Acompañó Jorge Hevia, muy buen pianista del teatro.
Pedían el primer trío, "Fermo, che fai" y nada más, igual me había estudiado todas las intervenciones que musicalmente son difíciles, aunque vocalmente no tanto. Y bueno, los colegas cantaron excelente, al menos musicalmente me sentí totalmente afianzado, porque confieso que no le puse nada de carácter, la música de esos roles es un poco enredada. Yo creo que canté bien, me pareció que mi voz brillaba adecuadamente, no sé si en los graves se me habrá escuchado mucho, fue todo muy rápido, estaba atento sólo a no entrar a destiempo.
Cuando levanté los ojos alcancé a ver sonreir a Miryam Singer, espero que fuera porque le pareció bien jejejej.
Y bueno, eso fue todo. Mucho aprendizaje. Ahora a almorzar y luego al aeropuertooooo

miércoles, diciembre 17, 2008

Recital lírico de verano

Compañía de las Sonoras Avecillas , 28 de diciembre , 19:45 , Escuela de Música Suzuki , entrada liberada.
A pedido de Mery, con quien hace unos años compartimos profe en Viña del Mar, resucitamos nuestro lado gerencial y organizamos un recital. Originalmente iba a ser navideño, pero ya estábamos muy cerca a la fecha, y todo el mundo anda loco, así que lo más prudente era hacerlo después. Pero después nos cruzábamos con mi curso en La Plata, con la posibilidad de que los participantes salieran de la ciudad, y con el recital de alumnos del maestro Beltrami que estamos preparando. Así que con Freddy presente fijamos fecha tentativa para los días después de navidad, y comenzamos a llamar y mandar mails. Blancamaría nos cedió la sala grande de su Escuela, nos acompañará, y prepara una sorpresa. Anoche quedó todo armadito. Mayor información aquí.

lunes, diciembre 08, 2008

Entradas para Viento Blanco

Ya están a la venta las entradas para Viento Blanco, ópera de Sebastián Errázuriz que se estrenó en marzo de este año y será repuesta en enero de 2009 en 3 funciones dentro del circuito Santiago a Mil. Hasta ahora sigo como parte del elenco, espero no tener problemas por el curso en La Plata. Comparto la opinión de muchas personas de que esta ópera debería estar incluida en la temporada oficial del teatro, total fue vox populi que fue lleno total en sus dos primeras (únicas) funciones. Tal vez averigüe las razones. Ah, y estos links con imágenes de la ópera siguen vigentes.

domingo, noviembre 30, 2008

Fallece arquitecto de la Ópera de Sidney

El blog Opera Chic nos cuenta que falleció el arquitecto danés Jørn Utzon, quien diseñó la Ópera de Sidney, uno de los íconos de la arquitectura del siglo XX.

(foto tomada de este otro blog)

lunes, agosto 04, 2008

El Orphée de Juan Diego

Están en llutuc algunos fotomontajes con audio de una de las presentaciones de Orphée et Eurydice de Gluck (versión de 1774, la misma que estudio) en el Teatro Real de Madrid con JDF en el protagónico. Esperemos que lo vuelva a hacer para poder escucharlo alguna vez en vivo. Aquí están mis tres escenas favoritas, en orden de adoración:

Primero Quel nouveau ciel, del II acto, el momento más etéreo de la ópera, cuando Orfeo entra al reino de los espíritus benditos. "Qué nuevo cielo cubre estos lugares, un día tan dulce se ofrece a mis ojos, qué sonidos tan armoniosos... escucho resonar entre las ramas el revoloteo de las aves, el murmullo de los riachuelos, y los suspiros de Céfiro (el viento). Se disfruta en este lugar un reposo eterno. Pero la calma que aquí se respira no sabría endulzar mis males. Querida esposa, objeto de mi fuego, sólo tú puedes calmar la tribulación de mi alma. Tus palabras tiernas y conmovedoras, tus miradas seductoras y tu dulce sonrisa son todos los bienes que deseo".

Esta otra escena es Laissez-vous toucher par mes pleurs, inicio del II acto, momento en que Orfeo se enfrenta a las Furias y al Cancerbero que resguardan la entrada al reino de los muertos. "Dejaos conmover por mis lágrimas, espectros, fantasmas, sombras terribles, sed sensibles al exceso de mi malestar. - No, no, no. ¿Qué te trae a este lugar, presuntuoso mortal? Ésta es la aterradora morada del remordimiento que devora, de los lamentos y las angustias. - ¡Ah! el fuego que me devora es cien veces más cruel. El infierno no tiene punto de tormento parecido al que resiento. - Con qué poderosos acordes, dentro del reino de los muertos y a pesar de nuestros vanos esfuerzos, él calma el furor de nuestra ira. - La ternura que me oprime calmará vuestro furor, sí, mis lágrimas, mis penas, herirán vuestro rigor. - ¡Qué cantos dulces y conmovedores, qué acordes evocadores! Palabras tan tiernas nos han desarmado y encantado. Que descienda a los infiernos, los caminos son abiertos, todo cede a la dulzura de su arte hechicero, ¡él es vencedor!"

Y como no podían faltar las semicorcheas, el aria de coloratura al final del I acto, L'espoir renait dans mon âme, luego de que Cupido le dice a Orfeo que puede ir a rescatar a Euridice y él canta "La esperanza renace en mi alma por el objeto que me inflama, el amor agranda mi llama, volveré a ver sus encantos. El infierno nos separa en vano, los monstruos del Tártaro no me atemorizan".

viernes, abril 04, 2008

Rigoletto en El Callao

Acabo de ver por internet la transmisión de la segunda función de Rigoletto en el teatro Alejandro Granda de El Callao. Un gustazo. Juan Diego Flórez estrenando rol, y un elenco entre extranjeros y peruanos. Me encantó poder ver en el rol de Maddalena a Josefina Brivio, muy buena mezzo peruana, con quien tomé clases unos meses antes de venir a Chile, y que está abordando nuevos roles también.
La transmisión por internet no tiene una gran calidad de audio ni video, pero deja hacerse una idea de cómo fue la función.
Me sorprendió mucho que entre los varios asistentes entrevistados estuvo Andrés Rodríguez, director del teatro Municipal de Santiago (ya había contado que para Fille du regiment el año pasado iban a traer a JDF pero por las huelgas no se pudo concretar).
Bueno, y fue una cosa totalmente sorpresiva, me avisó mi madre por mensajito al celular que estaban pasando a JDF por TVPerú (ex canal 7, RTP, TNP) y se me ocurrió buscar la señal por internet y la encontré googleando, claro que tuve que apoderarme de uno de los computadores de Pablo porque el mío hubiera reventado con eso. Aunque acabo de encontrar la página propia de TVPerú.
Y ahora me voy a dormir, porque en el Craighouse me han estirado el trabajo, y hay que seguir madrugando. Abrazos.

viernes, marzo 07, 2008

Unos previos...

No, malpensadazos jejeje me refiero a dos videos que encontré sobre Viento Blanco, uno de ellos tiene imágenes del estreno mismo.

http://www.emol.com/especiales/videos/index/index.asp?id=M141

http://www.emol.com/especiales/videos/index/index.asp?id=M95

miércoles, marzo 05, 2008

¡Vea Viento Blanco!

Así es señoras y señores: uds. podrán apreciar vía cable ó internet la ópera Viento Blanco, a través del programa Teatro Abierto que emite la señal del canal chileno UC13-cable, o a través de su página web.
La transmisión será:
Este sábado 8 de marzo a las 22:00 en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay / 21h00 en Caracas / 20h00 en Perú, Ecuador, Colombia, Toronto, Washington / 19h00 México y Guatemala/ 01h00 en Londres (9marzo) / 02h00 en España y Alemania (9marzo).
y este domingo 9 de marzo a las 18h30 en Chile, Argentina, Brasil y Uruguay / 17h30 en Caracas / 16h30 en Perú, Ecuador, Colombia, Toronto, Washington / 15h30 en México y Guatemala / 21h30 en Londres / 22h30 en España y Alemania.

martes, febrero 26, 2008

Semana transformer

No, no me voy a cambiar de sexo. Es que esta semana me tengo que cambiar de casa, lo que me pone bastante alegre. Voy a ocupar un espacio muuuy amplio en casa de mi amigo Pablo, con baño propio, agua caliente eterna (lo que es necesario en invierno), acceso a lavadora, secadora, ¡y con guay fay! (también conocido como güifi jeje). La mayor ventaja es que voy a poder meter todo el sonido del planeta, porque es casa de músico. Aunque eso no es decir tanto, total uno no puede cantar más de hora y media sin parar... aunque con pausas siempre se alarga la cosa... igual que cuando... eh... eso. La otra cosa muy simpática, y aparte de la confianza que ya tengo con Pablo, es que están sus hijos que son ultra cool y con los que puedo regresionar un poco de cuando en vez.
Otro cambio que está aún en el aire es encontrar trabajo musical para todo el año... porque para algo uno ha estudiado, ¿no?... y justo esta semana, en la que un 25% de los colegios ya comenzaron clases, salieron mil avisos pidiendo profesores. Osea, no te dan tiempo de preparar nada. Pero ojo, muchas veces los culpables son los mismos profes que renuncian en marzo, para así poder cobrar enero y febrero...
Y el último cambio, es que ya termina la preparación de Viento Blanco. Hoy tuvimos el primer ensayo "a la italiana", osea toda la ópera, con orquesta, pero sin movimiento escénico. Ah, y en un aparte tuvimos el ensayo de la caminata final en la tormenta... espeluznante. Mañana comienzan los ensayos finales de escena con orquesta, nos queda esta semana, y el lunes es el preestreno, y las funciones el 5 y 6 de marzo.

martes, febrero 12, 2008

Atecióooo... Cant!

Pucha, hoy fue el primer día con trabajo de cuerpo en el teatro, y aunque me parece genial, igual todo primer día físico cansa pes.
Osea la ópera se llama Viento Blanco, la compusieron hace poquito, y se basa en la tragedia que ocurrió con un grupo de reclutas en 2005, en un lugar de Chile llamado Antuco... los mandaron a marchar por la cordillera en plena tormenta de nieve, y murieron congelados.
Y yo voy a ser uno de los reclutas. Y el montaje escénico incluirá algunas maniobras típicas de entrenamiento militar, y para eso hay que estar en forma... o un poco por lo menos, así que comenzamos con una rutina de acondicionamiento físico, y cuando quedamos con la lengua ajuera, hay que cantar... chesss. Hoy hubo un par de mareados y uno que casi decora la sala. Pero estoy feliz. Me gusta más cantar en escena que en recital.
Y no, la obesidad nunca fue algo bueno para cantar, hay que tener mucha suerte para que te resulte el tremendo esfuerzo que implica la voz lírica. Y en las últimas décadas, es muy difícil que te contraten así.

En gringolandia no soy tan nerd