El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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martes, junio 09, 2009

Contemplación

Al mirar la luna tan grande, con esa enorme aureola que destella a través de la niebla tenue, te imagino caminando tus colinas con ese paso tan tuyo, siempre anhelante, con esa dolorosa certeza que nunca descifras, y se me ocurre que un deseo tuyo es capaz de arrancarme de eso que llamo mi vida, y me pregunto si esta jornadá será tan sólo una forma menos aburrida de esperar a que mi anhelo tome alma en tu deseo.

viernes, mayo 15, 2009

Kiri, mi soprano favorita

Guayaquil, 1996, historia ya contada aquí, recibí casi a la mala un vhs de Le nozze di Figaro de Mozart, versión de K. Böhm y J. Ponnelle (que adquirí después en dvd). A los pocos días ya me estaba cantando (como podía) la ópera entera, y el personaje que más me gustó fue Susanna, hecho por la espectacular Mirella Freni. Pero la voz y el rostro que me cautivaron por completo fueron los de Kiri Te Kanawa, quien interpreta a La Contessa. La escuchas en el podcast cantando Dove sono i bei momenti, segunda aria de ese personaje.
Biografías de esta Dame encontrarás varias, incluso una extensa entrevista (en inglés) hecha el año pasado para el Met, así que me concentraré en mi propia devoción, no sin antes incluir un artículo en español para los amigos no-angloleyentes.


La segunda ópera que vi (en vhs) con Kiri fue Don Giovanni, versión de L. Maazel y J. Losey, haciendo el rol de Donna Elvira, que también le queda genial. Simplemente no podía descifrar la naturaleza de ese sonido, un timbre inconfundible, una pureza y precisión conmovedora en cada nota, incluso en la temida Mi tradì quel alma ingrata, que adopté como ejercicio (nada fácil por cierto).


Había en Ecuador un canal televisivo que creo se emitía desde la hermosa Cuenca, que transmitía música clásica todos los días, a veces dos o tres videos completos. Tuve la suerte de ver por ese medio The Sorceress, una selección de arias de Händel entrelazadas a modo de pasticcio. Ahí descubrí mi amor por ese compositor y por las coloraturas. El montaje recontra ochentero, pero muy completo. Kiri se luce recorriendo arias de diferente carácter. Adopté entonces Ombre pallide de Alcina como ejercicio, ya que Desterò dell'empia dite de Amadigi me resultaba demasiado difícil.


Por ese mismo canal vi el Christmas with Kiri y el colorido Kiri!, un amigo me prestó Arabella y Der Rosenkavalier de R. Strauss, Der Fliedermaus de J. Strauss, y después de un tiempo, creo que en Film&Arts, pude verla en Manon Lescaut de Puccini junto a Plácido. Ella también canta piezas de musicales, jazz (excelentes versiones), canciones maoríes, música contemporánea... Hace unos meses había conseguido los mp3 de The Sorceress pero se malogró el cd en que los respaldé, estoy en la cacería de nuevo. Y hace unas semanas me enteré que cantará en Lima en noviembre... me encantaría estar.

viernes, mayo 08, 2009

Lo más importante

Amar.
Es una maravilla poder compartir pedacitos de cariño.
A veces aparece en forma de alguien que te llama la atención fraternalmente.
A veces es por una mera circunstancia, como una sala de clase, un equipo de trabajo, o la familia.
A veces es admiración, sea profesional o humana, de novato a experto o viceversa.
A veces alguien con quien quieres compartir mucho.
A veces alguien con quien compartes lo que se puede.
Amar a otro como a uno, hacer igual, símil, asimilar, comprender y hacerse comprender.
Amar lo que haces, cómo lo haces, con quién, dónde, cuándo.
Amar lo que eres, cómo lo eres, con quién, dónde, cuándo.
Amar cada instante, y amar el ser capaz de amar.

miércoles, febrero 04, 2009

Próxima parada: Buenos Aires

Me mudo a Buenos Aires en poquitos días.

domingo, enero 25, 2009

Opacidad falsa

Y entonces llega alguien y dice: "La gota que refrescaba tu luz decidió envolverse en una telaraña de idolatría".
Y tú dijiste: "Eso es coherente, porque esa rara gota surgió de un témpano hirviente de donde teme salir, y necesita opacar su brillo y cesar su flujo, o se liberará definitivamente".
Y yo pensé: "La luz que compartimos es imposible de secar, aunque esté quieta".

jueves, enero 01, 2009

Recibiendo el 2009 en Buenos Aires

Llegué a Retiro por la mañana, un poco más tarde de lo esperado, pero sin líos pues pude dormir toneladas y recuperar el sueño faltante y olvidar el stress de los últimos días. Ya saliendo de Santiago noté dos problemas: uno, que me olvidé retirar un dinero de Western Union, y el otro que se me quedaron los teléfonos de mis tíos y amigos en Bs. As., esto último lo pude resolver desde el mismo bus.
Llegando fui a internet a revisar teléfonos, logré recuperar algunos. También arreglé lo del dinero y le confirmé a Andrea que sí, se había olvidado sus documentos en una de mis mochilas, pero ella ya iba rumbo a Puerto Varas (sur de Chile). Coordiné un poco la ida a la famosa fiesta de disfraces (creo que no lo había mencionado) y me contacté con mis tíos y con Lídice para ordenar mi día, pues quería el mismo 31 entregar los presentes para evitar apuros hoy. Luego llamé a Analia, la profe organizadora del Encuentro de Voz Suzuki, y justo ella andaba en el terminal con su marido esperando algunos participantes. Conversamos un poco, coordinamos lo de la llegada y hospedaje, y luego fui a Av. Córdoba a retirar lo de Western y cambiar moneda... lo que fue eterno, estaba repleto de brasileiros con Reáis buscando pesos, y yo que quería dólares tenía que hacer la misma fila.
Un par de horas después, llegué a casa de mis tíos y me metí a la ducha. Conversamos mucho con los tíos mientras ellos iban haciendo sus saludos de cambio de año, mi tío me explicó bien cómo ir a cada uno de los lugares por donde pasaría (la fiesta era lejísimos), planché mi ropa, alisté mi disfraz, y luego de unas horas vinieron a recogerlos unos amigos para salir de la ciudad.
Me fui a casa de Lídice, y ahí estuve conversando un buen rato, y luego los acompañé a Positano, un restaurant en Belgrano con show lírico (cantaba Juan entre otros), y segmentos de humor y danza. Ahí escuché una Reina de la Noche que canta esas arias dos o tres veces por semana todo el año, oseeeea. A eso de las 00h30 una partí hacia la fiesta, suerte que Marcelo, del elenco, iba hasta la mitad del recorrido, así que me sentí menos perdido.
Llegué a la fiesta junto a Nadia y sus parientes, y éramos apenas 10. Me metí al baño a ponerme mi "disfraz" de detective playero: un short de baño, una "musculosa" (sí, claro) osea polo sin mangas, y un sobretodo. Créanme que no fue el único disfraz autogenerado. Poco a poco fueron llegando todos los invitados, y entre bailar, reírnos, conversar y tomar tragos varios, amaneció. En todo caso las chicas con quienes más bailé estaban con ropa normal, y muy lindas. Estuvo todo divertidísimo, incluso los malentendidos, y bailé cosas que jamás pensé bailar, conocí mucha gente simpática (un par que no tanto), varios de ellos con voces increíbles, y hasta arreglé conseguir hospedaje por tres días para tres chicas que van a Perú, una médico, una pianista y una pintora. Ah, y no se me escapó sugerirle a Sebastián, uno de los tenores con los que trabaja César, que vaya a audicionar para el Nadir y el Lindoro que quedaron vacantes en Santiago (me dijo que ya se lo había comentado Homero Pérez), y de insistirle a César en que se lo recuerde, la voz parece adecuada, ya cantó el Lindoro, y César piensa lo mismo, ojalá vaya.
Ya de vuelta aterrizamos un grupo en casa de César, Damián andaba con mis grabaciones de la vez pasada, qué vergüenza, y luego de un café y medialunas entramos en coma. Hace un rato resucité y voy para donde mis tíos. César me prestó Rodelinda de Händel y Bianca e Fernando de Bellini en partitura de voz y piano, muérete de envidia.

domingo, septiembre 14, 2008

Primavera 2008

La primavera se ha ido desatando en Santiago desde hace unas tres semanas, lo primero que se sintió fue como siempre el maldito polen (que por suerte a mí no me afecta casi), las noches ya no han sido tan quebrantahuesos, incluso las tres últimas noches pude caminar un poco pasadas las 22h, y el calor durante el día ha ido aumentando, sobretodo hoy.
Con la primavera también ocurren fenómenos en mi humanidad: ando de mejor humor, las vías respiratorias y la piel se me resecan menos, la voz está más linda que nunca, y la feromona deja sentir su efecto en el día a día, lo que se agradece en verdad, pues quienes vivimos de sonrisas resultamos seriamente damnificados cuando todo el mundo anda con cara de poto, se nos bloquean los superpoderes.
Y es que con noches menos frías la gente sale más, se divierte más, se desabriga más, y como las fiestas patrias chilenas coinciden por estos días, la gente cambia totalmente de ánimo, una cosa mágica. Algunos dirán que ahora el metro será aún más pestilente, pero como siempre digo, el smog que respiramos ya es bastante veneno, así que lo demás no hace tanta diferencia.
Y esta primavera, a pesar de las decenas de canas que me han salido últimamente, me está trayendo buenas vibras, buenos fines de semana de descanso sin reposo, nuevas ganas de adelgazar (por fin), nueva música para estudiar (y mucha), nuevos niveles de dificultad canora, nuevas perspectivas, renovadas ambiciones (hablemos claro), y mayores lazos profesionales.
Lo de las canas siempre me ha parecido un distintivo muy sexy, y lo tomo además como una señal de madurez... lo que para nada significa que haya perdido la capacidad de hacer travesuras.
Por el lado docente, he de declarar que siento mucha fe en que caerá un meteorito jejeje, digo un halo de complicidad entre mis alumnos y yo, que me parece es lo más necesario para llegar a algún lado con los 90 minutos que los veo a la semana, energía creativa para convertir el plan ministerial en algo divertido y útil.

jueves, marzo 13, 2008

Evalúame lo que quieras

Ayer tuve la evaluación psicológica que el Craighouse ordena para su personal. Llegué un poco malhumorado, pues quedé en llegar a eso de las 15h30 y justo ayer no pasaba nunca la micro que necesitaba, además que volvió el calor espantoso, tanto que por primera vez en mi vida sentía las piernas empapadas estando simplemente parado (hoy está igual). Y lo peor es que en esta zona no pasa ni un benedetto taxi (nota mental: conseguir el número de algún comité de taxis de por acá). Ni tonto, entré al supermercado más cercano y me hice de un par de litros de jugo de pera. Cuando por fin conseguí locomoción, me senté y me quedé dormido como piedra, no sé cómo me desperté justo en el paradero que debía (lo mismo me pasaba cuando estudiaba negocios, despertaba sólo para responder las preguntas interesantes).
En fin, como estaba prevenido de que la evaluación duraba más de una hora, eché mano de toda mi fuerza de voluntad (o toda mi paranoia si quieren) y me induje un estado de gracia para la ocasión.
Llegué, saludé, la secretaria con quien había coordinado el asunto me recibió con un muy suave reproche por la demora, pedí el ñoba para mojarme las orejas (tip de reflexología), y cuando salí me presentaron a la psicóloga (supongo) que me entrevistaría.
Pucha... osea esta señorita, joven mujer, o como quieran decirlo... ¡era más guapa que muchas modelos y actrices famosas! Osea además de bonita, le brotaba una gracia muy refinada, y te juro que bastaba que moviera un décimo de milímetro alguna parte de su cuerpo, para que uno sintiera que estaba espectando uno de esos ballets acuáticos de las películas antiguas, nó sé si me entiendes.
Bueno, era mi primera evaluación psicológica oficial. Primero tuve que hacer un test que combinaba razonamiento lógico, verbal y matemático. Osea, los tests de ingreso a la U Nacional de Trujillo que hice en el 95 eran mil veces más difíciles (en esa época se decía que sólo superados por los de San Marcos).
Luego vino la entrevista cara a cara. Y yo no sabía si tenía delante a la hermana menor de Carla Bruni, la clon de Audrey Hepburn, o una versión inocente de María Grazia Cuccinota. Pucha, que creo que jamás me había sentido tan bien de responder preguntas sobre mi pasado, presente y futuro. En varios puntos tuve que frenarme, porque noté que me estaba mostrando demasiado entuasiasta... aunque en todo caso siempre confiado, porque total no tengo nada qué ocultar, y si lo tuviera, se me notaría igual. Me olvidé por completo del calor, del cansancio, de la ronquera que todavía no se me quita del todo, de la fecha, y casi del planeta. En un momento mencionó que también cantaba, y que tal vez podríamos conversar del tema en otra ocasión... ¡bingo!
Antes de terminar me hicieron el test ése de las manchas, que la verdad todo lo que me evocó fue un par de gordos felices, un paisaje caluroso y feliz, y una sensación de compañía. Osea, es cierto que soy muy optimista, pero creo que definitivamente andaba con los neurotransmisores bastante más hippies que mi promedio normal.
Y bueno, ob-via-men-te, dejé una tarjeta para la susodicha antes de irme, para que me haga la consulta sobre el canto... o para lo que se le ocurra. Y sé dónde dejarle por lo menos una nota...
De todos modos unos minutos más tarde mi lado masoquista entraba en acción: comprobé una vez más que mi percepción del entorno es muy selectiva... por no decir excluyente. Debería dejar de sentir culpa por ello.

En gringolandia no soy tan nerd