El Efecto de la Música

  • Incidencia del estudio musical en diversas áreas del desarrollo infantil, investigación por G. Huároc, L. Huincamán, D. Jimeno, A. Soto y P. Torrealba.
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lunes, septiembre 20, 2010

2010 es...

Mucho trabajo. Mucho estudio. Mucho cariño.

Este año vino mi mamá, mi prima Mire, mi hermana Fachi, un ex-compañero de Lima.
Fui a ver Alcina de Händel a Santiago de Chile, cantaba nuestra admiradísima Josefina Brivio.
Mi voz sigue cambiando, afianzando algunas cosas, encontrando el equilibrio.
Tengo un par de funciones como Monostatos en una puesta didáctica de Flauta Mágica.
Estoy haciendo escenas como Ruggiero en Alcina en una clase en el Instituto del Colón.
Cantaré el solo de tenor en una misa de reciente composición, con orquesta y coro.
Estoy estudiando varias arias grandes que pensaba que nunca iba a cantar.
Tengo muchos alumnos.
Creo que ya puedo decir que tengo algunos amigos cercanos en Buenos Aires.
Y también muchos conocidos... ya me encuentro con gente en los buses.

El sol se levanta

Aparte de haber estado desaparecido de este espacio, entre los ires y venires de este maravilloso año me tocó una semana de poca inspiración, producto de una sobrecarga de repertorio nuevo que por un malentendido me puse a estudiar con demasiado apuro...
Hoy la inspiración volvió literalmente con orquesta y cantantes, fui a ver Kátia Kabanová en el Colón, obra que no conocía, y salí lleno de emociones, hermosa música, humanidad, con hermosas voces en las orejas.
Y por si fuera poco a la salida gocé de una genial charla con mis amigos Juan y Lídice y la también mezzo Alejandra Malvino, considerada una de las mejores maestras de canto aquí en este momento, y hermosa persona. Juan y Alejandra disfrutaron de la mejor época del Instituto del Colón, y me tocó profundamente escuchar sus recuerdos y sobretodo la mirada que sus maestros les transmitieron de esta profesión, quedé con mucho para reflexionar. Obviamente la conversación pasó por muchos otros temas.
Como broche de oro, mientras caminaba hacia el subte tuve un momento de comprensión sobre un aria que estoy estudiando y no me fluía... otro pasito adelante.

domingo, enero 17, 2010

Voz Suzuki en La Plata

Enero de 2009


Un año en Buenos Aires

¡Feliz 2010!


En realidad faltan unas 3 semanas para mi cumpleaños bonaerense, pero ahora tengo ganas de escribir. 2009 fue un año muy interesante, en el que pude conocer Argentina, instalarme, y participar de muchísimas cosas. Un año de esfuerzo, que dejó hermosos frutos pese a haber sido mutilado con el show de la gripe porcina.
Hice muuuchos amigos, entablé importantes relaciones profesionales, ¡tuve muchos alumnos de canto! y también mis primeras experiencias tras bambalinas y hasta integré un coro que ganó premios.
He fortalecido lazos de cerca y de lejos, con mi familia, con colegas, con compañeros de clase.
He aprendido a que además de saber recibir los dones que a uno le tocan, también hay que dejar partir aquello que cumplió su ciclo.
A sopesar lo que puedo hacer, cómo, dónde, con quién y cuándo. No siempre confluyen las circunstancias propicias, y hay que estar atento a no entusiasmarse demasiado con lo que no lo merece.
A reconocer que entre tanta puerta abierta, algunas no llevan a ninguna parte.
A saber que la luz es para quien sabe y quiere percibirla.
He aprendido mucho de mis capacidades como cantante, y también de mis limitaciones.
He aprendido mucho de mis capacidades como profesor de canto.
También aprendí a hornear queques (budines dicen aquí), hoy hice uno de harina integral con polen y trozos de chocolate.
Buenos Aires es una ciudad frenética, y es difícil mantener el ritmo y mantenerse cuerdo.

lunes, julio 27, 2009

Al ritmo de Vivaldi

Por fin estoy cumpliendo uno de mis sueños barrocos: estudiar una ópera de Vivaldi. En Griselda hay cuatro roles masculinos, uno de ellos para tenor, Gualtiero, que felizmente tiene 3 arias y el trío. Igual me estoy estudiando todos XD
En el podcast escuchan Se ria procella, y además de deleitarse pueden practicar sus tresillos, síncopas y seiscillos. El tenor es Stefano Ferrari, que creo es el mejor tenor que se puede escuchar en la serie topmodelesca de Naïve, y dirige Jean Christoph Spinosi.
En Wikipedia hay un resumen de la historia de Griselda.

jueves, julio 02, 2009

Rinuccio: en audio gana Naxos, en video ya se sabe.

Siempre es útil escuchar versiones de óperas, así uno puede hacerse una idea de lo que el público espera de un rol, y no porque las grabaciones reflejen fielmente lo que ocurre en teatro, si no todo lo contrario: las grabaciones han tergiversado mucho las expectativas del público. Tema para debate. Puntualmente, para uno que está estudiando y no tiene a Muti o Abbado al lado, sirve para tener una idea de lo tempos, la dinámica, detalles de orquestación, y eso.
Para el Gianni Schicchi que estoy preparando en el Taller de ópera del conservatorio Manuel de Falla, he buscado algunos referentes del Rinuccio. Nuestro reggiseur, Daniel Veneri, nos mostró varias versiones, de ellas destacaba una puesta del MET, pero el Rinuccio no me decía nada. El mejor que encontré es JDF again, aunque sólo en video pirateado de llutuc y con una Lauretta que no me gusta (aaaah resulta que es mezzo... con razón el re bemol lo hace JDF jejej), en una producción de la Wiener Staatsoper (osea la Ópera del Estado de Viena), aquí tienen el final, y están las otras partes (dicen Teil1, Teil 2...):

Peeeero, también busqué alguna versión en audio. La que está por todas partes es la de Alagna y su insoportable esposa dirigidos por Pappano, "lanzada" en 1999, no encontré la fecha de grabación. Vocalmente horrible. Tiene de bueno que la orquesta está muy viva.

Hace unos días conseguí la versión de Alagna y Freni, dirigidos por Bartoletti y grabada en 1991, supongo previa a la de Pappano pues el tenor se escucha muchísimo mejor, aún se le entendía la afinación y articulación, y sus tempos son más creíbles; Mirella Freni un deleite como siempre, rebozando elegancia y técnica junto a su inconfundible expresividad. La orquesta se oye un poco lejana y algunas escenas suenan muy aburridas.

La sorpresa la puso Naxos. Tiene una versión que no he escuchado completa, pero los extractos prometen mucho, trataré de conseguirla. Dirige Alexander Rahbari y el brillante Rinuccio es Stefano Secco, ni idea pero me gustó mucho, cosa curiosa es que la mitad del elenco es español.

miércoles, abril 15, 2009

Vida, vida...

Algo de lo que me siento contento permanentemente, es mi capacidad de sorprenderme. Uno puede resolver algunas cosas por día, y percibir algunas cosas también, y es muy gratificante el descubrir un nuevo detalle, un nuevo matiz, una nueva ruta, un nuevo punto de vista. Y también es maravilloso sentir que ciertos caminos ya han sido recorridos, que ciertos esquemas ya son conocidos, que despues de tantas vueltas este barrio que llamamos planeta es siempre casa.
Desde que llegué a Buenos Aires, y algunos amigos ya lo habrán escuchado, siento que cada día es un siglo. Mucha gente nueva, lugares ni se diga, modos de relación, modos de vida. En las últimas semanas la marea ha bajado ligeramente, ya tengo algunas actividades fijas, tengo unos cuantos alumnos, varios trámites encaminados. Incluso desde ayer tengo una compu para mí en casa, y pese a su supuesta poca capacidad está funcionando de perlas para las cosas que necesito.
Y esta semana comencé a recibir clases, así que todavía la rutina está en cocción.

miércoles, marzo 11, 2009

Estudiando...

- Lindoro en "Nina" de Paisiello
- L'enchanteur en "Tancrede" de Campra
- Ernesto en "Don Pasquale" de Donizetti

martes, febrero 17, 2009

Santiago: Resumen del epílogo / Epilogue summary

Ufff la verdad me he saltado de contar mil cosas de mis últimos días en Santiago. En resumen puedo decir que a pesar de los torbellinos, las amistades de verdad se mostraron. Hubo un gran trabajo de equipo, de familia, de corazón.
2008 fue un año raro, en que tuve que racionar mi energía al milímetro, y como consecuencia muchas cosas y personas se desconectaron de mí. Quedé satisfecho, porque di mi mayor esfuerzo, y logré mantenerme en la honestidad.
Y como siempre, la música vino al rescate. Desde noviembre comenzaron a surgir actividades que me pusieron en ebullición, y comenzaron a surgir ideas. Luego del curso en La Plata ya estaba atravesado en mi esternón el deseo de venirme a Buenos Aires y, tras algunos días de negarme a lo inevitable (soy humano finalmente), lo dejé ser y comenzaron a abrirse puertas, mostrarse rutas, extenderse alfombras... y sobretodo a tenderse manos.
Y como no podía ser de otro modo, las sirenas cantaron: en las dos últimas semanas en Chile viví cosas que bien me hubieran podido convencer de quedarme, conocí facetas nuevas de amigos, surgieron posibilidades profesionales, encontré muchas miradas tiernas. De Chile me llevo gratos recuerdos, de fuerte crecimiento personal mío y de las personas que tuve cerca, de grandes descubrimientos profesionales, y sorpresivamente también mucha gratitud hacia mí.
Ahora desde lejos puedo comprender mejor algunas cosas, es lo que suele ocurrir. Ya habrá ocasión de volver.
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Ufff, I actually skipped telling a thousand things about my last days in Santiago. Briefing, I can say that in spite of hurricanes, real friendship was there. There was a great team work, as family, from heart.
2008 was a weird year, I had to very carefully ration energies, and as a result many things and people disconnected from me. Anyway I felt ok, since i did my best efforts, and kept honest.
And, as always, music came to the rescue. Since november activities came up which got me boiling, and ideas also started to come up. After the course in La Plata I already had the Buenos Aires crush across the breastbone and, after some days of denial (I'm human after all), did let it be and then doors opened, paths showed, carpets rolled... and above all hands extended.
And as it couldn't be else, mermaids sang: in my two last weeks in Chile I lived things which could well have convinced me of staying, learned of new facets of friends, professional oportunities came up, found many tender looks. From Chile I'm taking dear memories, of a strong personal growth in myself and people around me, of big professional discoveries, and surprisingly so much gratitude towards me also.
Now from far distance I better understand some issues, as it happens. There will be a time to come back.

martes, enero 27, 2009

Entrevista a Juan Manuel Quintana

@Gabriel Huároc, para el blog Todos mis otros yo.
A horas del estreno en Chile de La Favola d'Orfeo, ópera de Claudio Monteverdi que se presenta como parte del Primer Festival de Ópera de Cámara, les tengo esta conversación con el director musical de dicho montaje, el argentino Juan Manuel Quintana.

15 de diciembre de 2008. Entre tanto quehacer de fin de año, logré alcanzar a Juan Manuel a la salida de ensayo en Campus Oriente, y enrumbamos a Lastarria. Advirtiéndole que tendría que repetirle algunas preguntas, fuimos conversando con soltura en el camino, y sobretodo aproveché para preguntar un poco por la movida lírica en Buenos Aires. Luego de no poder ubicarnos con comodidad en mi ex-café-favorito, nos instalamos en una mesa al aire libre de un restaurante en la vereda de en frente.

G.- Me contaste que no es tu primera vez en Santiago.
J.M.- No. Vine en el 2006, hicimos un concierto con Víctor Alarcón y su grupo Concerto Vocale, con música de Bach y Scarlatti, y luego el año pasado (2007) fui invitado por la Universidad Católica para hacer un curso justamente sobre la monodía y la música del S. XVII en la época de Monteverdi, lo que desembocó en este proyecto de El Orfeo, que se va a hacer en parte como profesor invitado de un curso, y luego la preparación del Orfeo que organiza la profesora Miryam Singer.
- Y ya antes habías trabajado con músicos chilenos.
- Sobretodo con cantantes, alguna vez hace ya mucho tiempo con Rodrigo Del Pozo en Europa, colaboramos en alguna grabación, y luego, en las óperas que dirigí en Buenos Aires, siempre he invitado cantantes chilenos, Evelyn Ramírez, Jaime Caicompai, Claudia Pereira... y Pilar Aguilera en Mendoza, durante el Festival Los Caminos del Vino.
- ¿Y cómo contactaste a Evelyn, a Jaime...?
- En realidad de Evelyn había escuchado hablar a través de Rodolfo Marquesini (violinista argentino) que vino a tocar con Víctor Alarcón, yo en ese momento estaba necesitando una mezzo para el rol de Nerone en L'incoronazione di Poppea en el 2006, la contacté, y bueno, a raíz de ella conocí a Jaime, y después a Claudia, y a Pilar.
- Ok. Vamos ahora a toda la parte biográfica.
- Dale.
- Tus inicios musicales.
- ¡Oh!
- ¿Cuándo empezaste a estudiar música? ¿tenías músicos en la familia?
- No, en mi familia no había músicos ni un gusto particular por la música. Comencé a estudiar viola da gamba a los catorce.
- ¿y otro instrumento no?
- Un poco la flauta dulce, había un poco husmeado el piano pero a mí me gustaba el clave...
- Barroco de nacimiento. Cuando entraste a estudiar viola da gamba, en Argentina, en Buenos Aires... ¿estabas en Buenos Aires?
- Sí, en Buenos Aires. Con un profesor particular.
- ¿ya había un entorno donde pudieras escuchar música barroca?
- Muy incipiente, osea estoy hablando del año 87... fines de los 80...
- Ya, Ombra mai fu y nada más...
- Había muy poco localmente, siempre hubo estas estaciones musicales como Festivales Musicales de Buenos Aires, Mozarteum, y otras que traían grupos de fuera y algunos conciertos por año que uno podía escuchar, pero éramos bien pocos. Y alrededor del 93, 95, comenzó a haber más gente, pero yo ya estaba en Europa.
- Y cuando tú llegaste a Europa, allí ya estaba el movimiento historicista bastante afirmado.
- Sí, claro.
- Porque esto empezó en los 70...
- Sí, antes incluso, Harnoncourt empezó a fines de los 50, después durante los 70 los primeros grandes grupos, Musica Antiqua Köln, los grupos ingleses, Les Arts Florissants, Jordi Savall... en los 90 yo llegué a Europa cuando apenas había salido Todas las mañanas del mundo, la película sobre la vida de Marin Marais y Saint-Colombe.
- ¿Y llegaste a Basilea directamente?
- No, fui a Ginebra. Tuve un año lectivo estudiando en el conservatorio en el Centro de Música Antigua en Ginebra.
- ¿Y te invitó Jacobs o fuiste por tu cuenta?
- No, eso fue mucho después. Yo fui porque quería estudiar, perfeccionarme, quería aprender a tocar mejor la viola.
- Y en ese minuto en Basilea había...
- Me fui de Ginebra porque el ambiente era un poco pequeño. Yo tenía muchas ganas de tocar, y mi profesor en ese momento que era Ariane Maurette me dijo que fuera a Basilea, que iba a tener mucha más gente para poder tocar y eso, di el examen y entré...
- Porque, perdón, Ginebra, ¿es otro tipo de ciudad? ¿no es tanto un lugar para estudiar?
- Eh... es que en ese momento el Centro de Música Antigua era bastante chico, y Basilea era mucho más grande, una escuela más importante de música antigua; las escuelas más importantes en ese momento eran La Haya en Holanda y Basilea. Ahí mismo René Jacobs necesitaba músicos para montar justamente el Orfeo de Monteverdi, fue en el año 92-93, y Eunice Brandao, una gambista brasilera que vivía allí, me recomendó porque ella no podía, hice la audición, le gustó, y allí empezó mi colaboración con él.
- ¿Cómo era la manera de trabajar en ese minuto para el ensamble que integraste, era de estos ensambles que son permanentes, o que se arman para determinadas cosas?
- ¿Estás hablando precisamente de esa producción de Orfeo?
- Sí, de esa producción.
- Mirá, el tema es así: en ese momento era mi primera vez, René tenía el grupo desde hacía varios años, y creo que por esa época habían cambiado algunos músicos, pero en general, el grupo Concerto Vocale hoy en día, cuando se hacen las producciones de óperas o música de cámara del siglo XVII o principios del XVIII, el grupo base que es el bajo continuo: los teclados, los laúdes, las violas da gamba, el arpa, es un grupo más o menos fijo.
- ¿Cómo pasas de violista a director?
- No paso, sigo (risas), yo sigo tocando la viola da gamba, me traje mi viola acá a Santiago...
- Sí, pero hay un momento en que comienzas a acercarte a la dirección. Leí por ahí que asististe a Minkowski un tiempo...
- Pasó por ahí.
- ¿Y cómo logras asistir a Minkowski???
- Bueno, yo tocaba con él. Conocí a Marc en el 94-95 por medio de amigos en un entorno no musical, y él estaba programando una gira de conciertos y una grabación de La Resurrezione de Händel, un oratorio romano que tiene varias partes de viola da gamba y me llamó para audicionar, y fui. Le gustó, y allí empezó una colaboración bastante intensa, fueron dos o tres años en que él todavía hacía mucha música barroca, fue el año Purcell del 95, osea que hicimos 40 o 50 conciertos de Dido and Aeneas, Odas y otras obras, otro disco con cantatas francesas, fue una gran colaboración, hice muchas cosas con él en aquel momento. Y él recibió la invitación de hacer L'incoronazione di Poppea en el 99 en el Festival de Aix-en-Provence, y me preguntó si yo quería hacer la asistencia, porque él sabía que yo tenía gusto particular por este repertorio, que lo conocía, y él se había dedicado más intensamente a la música francesa, a Händel, y quería tener de asistente a alguien que conociera bien el repertorio. Y en ese momento me preguntó si quería, yo le dije "bueno, no sé", porque nunca había hecho ese trabajo, me gustaba mucho el trabajo con los cantantes, con el continuo...
- ¿Ya tocabas teclado?
- No, en ese momento no tocaba casi nada, muy poquito. Y comencé a trabajar con él como asistente, la producción del 99 se repitió en el 2000, en el 2001, después vino Giulio Cesare, se hizo una grabación además, y todo ese tiempo trabajé como asistente de él y seguí tocando también durante bastante tiempo. Luego con esa experiencia me animé a hacer más cosas, aparte de la asistencia empecé a dirigir yo, en Buenos Aires.
- Esto que me cuentas ya de vuelta es después de esta gira por Asia, ¿o antes?
- No, la gira de Asia fue hecha cuando vivía en Argentina. Me mudé, porque estuve siete años en europa, del 91 al 98, Marc me pidió hacer la asistencia justo cuando volvía a Argentina, pero seguía viajando, y bueno estaba esta gira por Asia con la orquesta de él, y otros proyectos.
- Y ahí estuviste como director invitado, osea totalmente a cargo del ensamble, muy ¡wow!
- Claro, y estaba bien, estuvo lindo, fue una linda experiencia.
- ¿Cómo fue trabajar en Asia, espcíficamente el estar allá?
- Bueno, es un lugar muy interesante, porque es muy lejano en algunos lugares, otros no tanto, por ejemplo Singapur no tenía nada de especial, era como estar en Estados Unidos o algo así, pero en otros lugares como Camboya o Filipinas, realmente la cultura es muy diferente. Igual fue una gira corta, 10 ó 12 días.
- Y fueron varios países.
- Sí, sí. Pero todo en diez días (ríe), dos días un lugar, otros dos días otro lugar...
- ... una foto y ciao...
... dos días en cada lugar, bueno no era de turismo, ¡eh!, era para trabajar.
- Vi algo que pusiste en una entrevista que te hicieron para BALírica, que cuando tuviste que trabajar para Poppea, la primera con Minkowski, tuviste que buscar las sinfonías instrumentales. ¿Qué quiere decir esto? ¿te encerraste en la biblioteca?
- Entre otras cosas. La ópera veneciana es un período de unos cuarenta años, fue precisamente en Venecia donde la ópera pasó de ser un espectáculo cerrado para la aristocracia noble en el palacio -como el palacio Pitti en Florencia donde se hizo La Pellegrina, Peri hizo la Euridice, Caccini hizo su Euridice, y otras cosas-, que empezó a ser un teatro pago con entrada, obviamente la gente que iba eran nobles o burgueses muy ricos. Pero este fenómeno hizo que todo cambiara, ya tenía menos plata porque en el palacio lo pagaba todo el rey, duque o quien fuese, acá era un empresario que tenía un teatro, o una familia noble que ponía plata de su bolsillo, era un negocio de alguna manera, y la recuperaba con las entradas. Entonces el Orfeo es una ópera de corte, o Il pommo d'oro de Cesti que se hizo en la ópera de Viena en 1670, en que contaban con un montón de músicos que estaban pagos, entonces tenían la capacidad de tener una gran orquesta, muy colorida, como es el caso de Orfeo, es único en ese sentido para su época. Las óperas que Monteverdi escribió para estos teatros venecianos como son Poppea, o Il ritorno d'Ulisse in patria, o las óperas de Cavalli, en general no tienen casi partes instrumentales, no hay, no están; entonces en todo lo que son los cambios de escena no hay nada, termina un recitativo en un palacio y el recitativo que sigue está en un bosque. Ahí había un cambio de escena, tenían que cambiar la escenografía...
- ... y debería haber habido música...
- ... había música, no es que debería, lo que pasa es que esa música muchas veces no la escribía el compositor, si no que eran piezas que tenía algún músico del ensamble, que obviamente también era compositor, o la ponía algún discípulo del director, entonces la cuestión era armar una partitura que sirviera para ejecución, porque la partitura como está en Poppea está pelada, además de eso sólo en uno de los manuscritos hay un solo acompagnato, osea los violines tocan quince minutos en cuatro horas de ópera, es muy poco.
- Ah, ni siquiera están los violines todo el tiempo...
- ¡No...! es el bajo continuo, porque son recitados, y se sabe que muchas veces ciertos pasajes se hacían acompagnati, muchas veces se improvisaban y se anotaban en el momento; las partituras que sobreviven son las del dramma, es decir la parte cantada, del libretto, vamos a decir.
- Osea que ahí hay que re-componer...
- Hay que armar una versión. Entonces dar con piezas que estilísticamente funcionen, que funcionen dramáticamente con las situaciones, es un trabajo muy interesante, aprendí mucho haciéndolo.
- Esa fue tu primera colaboración con Minkowski.
- Sí, hice ese trabajo...
- Fue tu pago de piso, de alguna manera.
- ¡No, no!, al contrario, aprendí muchísimo, fue una época en que aprendí mucho por la producción, por hacer ese trabajo, porque eran cosas que las había visto pero no las había tenido que hacer.
- Entonces cada versión de Poppea que escuchamos es totalmente distinta.
- Totalmente no, pero las piezas instrumentales suelen variar. Por ejemplo la que hizo Harnoncourt, reescribió toda la orquesta todo el tiempo -es una versión bastante vieja-, hay versiones como la de Gardiner que no tiene ni un solo acompagnato... son visiones... eso es interesante, porque ya no hay "una" solución estilística, porque no se hacía una sola cosa en la época, se hacían muchas.
- Ahora, seguramente estas óperas, en la época en que fueron compuestas y estrenadas, también fueron llevadas a diferentes escenarios, o diferentes ciudades...
- Exactamente, Poppea fue un caso de ésos.
- ... y seguramente ahí también había adaptación de medios.
- Pero si se le sacaban partes, se le agregaban partes con otros textos, se agregaban arias de otras óperas, eran mucho más libres en aquel momento de lo que somos nosotros, en nuestra cultura actual queremos atrapar la cosa y conservarla en formol, sobretodo que no cambie; y para ellos no, no tenían esa necesidad.
- Algo que te preguntaba hace un rato: cuando eres instrumentista de repente tienes que adaptarte a visiones que no compartes...
- Ésa es la función de una persona que está colaborando en una producción y que no es el director.
- Para ti, ¿fue alguna vez un problema seguir el criterio de un director?
- ¡Ah! claro... y sí... cuando uno tiene una idea de algo que va a tocar, y otra persona que está a cargo del armado general te pide algo que vos no ves o no entendés así, igual tratás de hacer todo lo posible para conseguir lo que te piden.
- Uno como cantante construye el personaje desde que abre la partitura, y cuando va a audicionar ya tiene el papel aprendido de alguna manera, y el director tal vez no tiene la misma idea...
- Exacto. A veces los directores construyen la parte bien desde la partitura, o desde una idea que se va alejando, sea director de escena o director musical...
- ¿Y cómo es el manejo de ese tipo de conflictos desde el otro lado, para ti?
- Desde cuál, ¿desde el músico?...
- ... desde el lado del director. Porque tú dices: como músico uno cumple, ¿y del otro lado?
- Bueno, tratar de escuchar y de entender... personalmente trato de llegar siempre muy preparado con las obras que dirijo, trato de conocerlas, para mí estudiar una obra es como ser el director de una película, cuando trabajo una ópera leo el libretto, si puedo las fuentes originales que dieron inspiración al libretista, después trato de entender qué pasa con la música, me imagino el escenario, los personajes, armo una película entera, no hago la partitura, no me estudio el un-dos-tres-cuatro, aquí tengo que dar una entrada... ¡también!, pero para mí lo que es más importante es la historia, una ópera es como una película, es una historia que tiene todas las dimensiones, tiene la musical, la dramática, la luz, el escenario, la temperatura, osea todo, porque todo eso es lo que va a conformar la historia, no es sólo una partitura. Entonces cuando viene un cantante, escucho primero qué es lo que hace, para dónde va, si está interpretando el personaje, si está cantándolo, si lo está viviendo, si entiende el idioma, si está fraseando lo que está diciendo o si está fraseando otra cosa... y a partir de ahí comienza mi trabajo con este cantante. Y por supuesto escuchar su visión sobre el personaje y trato de compenetrarme con su visión para poder entablar un diálogo y mostrarle a su vez mi propia visión. A veces una persona viene y ve algo que yo no vi, y esa es la fuente de riqueza de la cual se crean los personajes.
- Y ahora en teatro viene el otro conflicto grande que hay ahora, del que todo mundo se queja, que son los regisseurs. Que no tiene necesariamente que ser un conflicto pero puede haber discrepancias.
- Sí. Mirá, yo creo que el punto donde puede haber más discrepancias con los régisseurs suele ser que el régisseur hoy en día tiene el estatus de creador, de compositor de la obra, y eso para mí no está bien, para mí un régisseur tiene que ser un intérprete, un recreador, y si no, deberia ser libretista. Muchas veces me pasa que trabajo con un régisseur o veo su trabajo, y digo: este régisseur, para la interpretación que tiene de esta obra, debería encomendarle a un compositor que sobre un libreto y su puesta en escena, escriba una ópera nueva. Porque la ópera nació como una unidad de diferentes artes: de teatro, de música, pintura, arquitectura, y de danza. Todo eso tiene que estar en armonía para que la ópera funcione, por lo menos en la de los siglos XVII y XVIII, no sé si una ópera de Bernstein es igual, pero esta ópera tiene que ser así para que realmente se potencie todo.
- Con Miryam (Singer) has llegado creo a un buen punto.
- Estamos empezando, yo creo que sí, ella está mucho a la escucha de mi visión musical y dramatúrgica también porque conozco bien la obra, pero recién partimos y me parece que va a ir bien.
- Entonces en este caso la visión filosófica partió de ti.
- No, no digo que partió de mí, yo digo que seguramente ella también tiene una idea similar, pero está a la escucha de empaparse de esta cosmogonía barroca, a la que tal vez no está tan acostumbrada porque su mundo es más moderno, tengo entendido que ella ha montado óperas de Mozart en adelante, y en ese sentido creo que ella está buscando empaparse un poco de este estilo musical y dramático que de algún modo es nuevo en su trabajo.
- Con Buenos Aires Lírica vas para tu cuarto montaje. ¿Cómo entró BALírica en tu trabajo?
- En el año 2003 ellos me contactaron para ver si quería dirigir alguna ópera, me llamaron y me preguntaron qué quería hacer.
- Ya habías tenido estas presentaciones con Minkowski.
- Sí, sí, claro.
- ¿Y ya habías dirigido tú mismo en Buenos Aires?
- Ópera no, había hecho conciertos, varios programas, hicimos uno con una puesta en espacio mínima, con Víctor Torres, una cantata grande de Händel y otras piezas, y yo había empezado a dirigir un poquito algunas cosas chiquitas, nada muy grande todavía, ellos apostaron por mí sin conocer mi trabajo, nunca había dirigido una ópera pero sí tenía mucha experiencia en el trabajo como asistente. Y en 2003 me propusieron hacer algo, estuvimos conversando, yo propuse Monteverdi, en ese momento a ellos les pareció mejor Händel.
- Agrippina....
- Agrippina.
- ... que es muy divertida...
- Sí, es de un género muy particular, para Händel es único, porque más que cómica es satírica. Si uno conoce la historia, Agrippina, Nerón y Poppea, se da cuenta que en este libretto está todo presentado al revés. Ésa fue la primera, después L'incoronazione di Poppea en el 2006, y el año pasado hicimos Rodelinda, y el año que viene (2009) Il ritorno d'Ulisse in patria.
- ¿Cómo te ha ido en el encontrar los cantantes para tus montajes, de esto se encarga el teatro, te encargas tú...?
- No, me he encargado yo en general. Bueno, es difícil, porque no son obras de repertorio, no es hacer Don Giovanni o Zauberflöte, o incluso Alcina, que son obras un poco más conocidas, digamos Agrippina no es una obra tan conocida de Händel.
- Osea que para ti además ha sido un trabajo de formación de tu elenco, de alguna manera.
- Un poco, sí, lo que da para hacer mucho estilísticamente hablando.
- Lo que te debe haber dado más cercanía con la gente con la que ya tienes más contacto, musicalmente.
- Sí, por supuesto. Y ahora a lo largo de estas óperas con gente como Evelyn Ramírez o Jaime Caicompai, que ya nos conocemos, es más fácil.
- Para BALírica y otros trabajos que has hecho en Argentina, la disposición de la orquesta ¿la armas para cada momento? ¿No es que tienes el ensamble digamos "Quintana", o también tienes tu equipo base?
- Bueno, siempre trato de trabajar más o menos con la misma gente, sobretodo el continuo.
- ¿Hay la cantidad de músicos especialistas como para eso?
- No todos, no siempre, digamos para armar un grupo lo más homogéneo posible, es que es muy distinto hacer una ópera del S. XVIII que una del S. XVII, una ópera veneciana como Poppea, como va a ser Ulises, es un grupo muy reducido de instrumentistas, son solistas en general, es un quinteto de cuerdas, no hay una fila de violines como en Händel o Vivaldi o Bach. Es uno por cuerda: dos violines, dos violas, un violoncello y un contrabajo. Y tienen que ser bastante homogéneos, como un quinteto de madrigales. Y hay músicos excelentes como Manfredo Krämer.
- ¿Cómo ves el trabajo de los cantantes chilenos que han ido para allá? Yo sé que Caicompai ha estado de gira por Rosario, Córdoba y no sé dónde más, Evelyn a cada rato, Luis Olivares que no sé si ha trabajado contigo...
- Sí, son muy apreciados en Argentina. Con Luis Olivares nunca trabajé pero sí lo conozco... creo que hay un buen nivel de cantantes chilenos, hay cantantes muy bien preparados, lo mismo para el Orfeo tenemos gente muy buena, Patricio Sabaté...
- Y Evelyn se ha ganado mucho espacio, no ha trabajado sólo contigo, si no también con otros directores...
- Sí claro, es que gustó mucho. También Jaime Caicompai ha hecho Rossini allá, de la gente que trabajó conmigo...
- ¿Cómo ves a Evelyn desde lo que tú conoces del medio?
- Ah, es fantástica, está muy bien...
- Y ahora sí nos quedamos con el Orfeo. Nos explicaban en el montaje esta visión orfeica, pacífica, meditativa, en otro nivel al que las grabaciones recientes nos han acostumbrado, un poquito más eufórico, de los pastores.
- Cada quien tiene su visión, y mismo como estamos hablando de un ideal, después en la práctica es difícil de llevar a cabo, porque estamos hablando de cosas muy lejanas a nuestra manera de pensar, a nuestra cultura, nuestra manera de hablar, de sentir...
- Y aún así en la composición fue una teorización...
- No sé si la composición fue una teorización, yo creo que la composición en ese momento fue escrita para gente de ese momento en principio. Para nosotros es difícil porque estamos en otra dimensión, otra velocidad, no tenemos el mismo sentido del espacio y del tiempo que tenían ellos. Quizás por eso lo que decís de las grabaciones, es muy difícil cuando uno está delante de un micrófono y que está toda esta cuestión de la eficiencia, y de la performance, ponerse a actuar algo y realmente darle vida a un personaje. Creo que la diferencia más grande está ahí, es difícil cambiar de modalidad, el trabajo que estamos haciendo con los cantantes ahora es básicamente ése, trabajar desde una declamación, que justamente es desde donde nace la necesidad de estos compositores de escribir estas obras, esto no es ópera, es teatro griego alla S. XVII. Eso cambia mucho, no es cantar de una manera que se parezca a un parlato, es declamar, que es otra cosa. La declamación es una técnica, tiene un ritmo, es como un canto sin serlo totalmente, y lo que hicieron ellos fue ponerle una altura (tono) más concreta, para los cantantes es difícil pues están entrenados para cantar, no para declamar.
- Exige mucha más apertura interna creo.
- Totalmente. Exige una gran libertad, una gran libertad dentro de un marco rítmico muy riguroso. La declamación es algo que se perdió a principios del siglo XX y hoy hay que reinventar, un poco como Monteverdi reinventaba el teatro griego, tenemos que buscar nosotros, ver qué es lo que resuena de eso y qué es lo que se puede hacer.
- Qué queda de nuestro discurso de hoy...
- O qué queda en nosotros que podamos ser sensibles a eso. Yo no creo que algo del discurso de hoy... no lo vería por ahí, es muy distinto... casi nada. Pero sí en una sensibilidad, "cómo me resuena esto a mí".
- Ahora, lo mágico es que lo antiguo sigue resonando en nosotros aunque nos sintamos muy modernos.
- Por supuesto, porque somos los mismos en el fondo. Cambió la parte exterior. Monteverdi no conocía nada de Grecia, no te puedes imaginar lo que era la arqueología de esa época. Sabían muy pocas cosas, pero su espíritu tenía mucha imaginación, no querían reinventar, querían redescubrir... recreaban...
- ¿Has tenido experiencia como organizador? ¿te gustaría dirigir un festival de música? ¿o no todavía?
- Sí, me gustaría, pero bueno, hay que tener un espacio, no lo quiero hacer por hacerlo, lo quiero hacer si se da una posibilidad de organizar algo que se pueda hacer bien, invitar a la gente en buenas condiciones, y que la mayor cantidad de público lo pueda aprovechar.

domingo, enero 11, 2009

De vuelta en Santiago / Back in Santiago (post bilingüe)

Luego de unos días en Argentina, que incluyó el curso de Voz Suzuki, me reincorporo a las actividades blogueriles; en este minuto tengo los pies hinchados y el cerebro un poco enredado, pero ya les iré contando. Son muchos temas y no sé por dónde empezar: Qué lindo es Buenos Aires, y qué enorme. Qué paraíso es Sudamérica. Qué bien se come en Argentina. Qué nutritivo el curso con Päivi Kukkamäki y Katrina Pezzimenti. Qué sabor tenemos los latinos. Qué bendecido soy. Qué confundido estoy. Tal vez no alcance a hablar de todo, en estos días van a pasar muchas cosas, bueno, todos los días pasan cosas, hay que estar atento. 


After some days in Argentina, including the Suzuki voice course, i'm back to blogging; right now my feet are swollen and my brain is a little in a knot, but i'll be telling. Many subjects and don't know where to start: How nice is Buenos Aires, and how huge. What a paradise is South America. Great Argentinian food. How nurturing the course with Päivi Kukkamäki and Katrina Pezzimenti. We latins have such swing. I'm so blessed. I'm so confused. Maybe won't get to tell everything, these days many things will happen, well everyday things happen so gotta be alert.

martes, diciembre 02, 2008

Canzoni a gusto del maestro

Hoy me llamaron para postergar la audición, así que la ida al estudio de mi maestro para vocalizar se convirtió en clase completa. Como había estado haciendo un par de trámites que se demoraron más de lo pensado, no pude volver a casa a recoger mis partituras, lo que no es tan grave pues el estudio del maestro está repleto de música. Lo que vi más a la mano fueron un par de libros de canciones napolitanas, así que decidí usar eso. 
Lo gracioso es que normalmente le hago "fo" a ese repertorio, y en general al típico repertorio tenoril, que suele ser muy central con algunas histriónicas trepadas al agudo, pues hasta hace poco más de un año el centro de mi voz me resultaba incómodo para cantar, aparte que las predecibles melodías no eran muy de mi agrado, cómo te explico, nunca me gustaron los boleros ni las rancheras, ni Corín Tellado. De todos modos uno siempre tiene que cantar esas cosas en algún lado, así que me sabía unas cuantas. 
Al maestro le gusta mucho ese repertorio, siempre dice que debería dedicarme a eso y se queja de que lo torturo con mis formalísimas e interminables arias de Mozart y las (horribles, dice) semicorcheas de Rossini. Así que lo tomé como la ocasión de darle un gusto, especialmente ahora que canto bastante decente. 
Lo sorprendente fue que ya no me siento incómodo con ese repertorio y, si bien no me resulta lo más interesante del mundo, pude cantarlo hermosamente, aprovechando las largas frases y el texto para interpretar con elegancia, disfrutando de una nueva victoria de mi voz. Canté 'A vucchella, Malia, Ideale, Fenesta che lucive, Santa Lucia y... ¡Core'ngrato! sí señoras y señores, ya no le tengo fobia. El maestro no dejaba de decirme que estaba todo muy bien. Yo feliz. 
Para no dejar de hacer algo de MI gusto, canté Un aura amorosa, que sí es linda y a mi maestro sí le gusta, pero que me resultaba dificilísima y cansadora, y la pude cantar bastante tranquilo. Ahora tengo que acostumbrarme a que no me cuesta; aunque suene tonto el canto es así, uno hace algunas cosas con esfuerzo pero luego eso se transforma en naturalidad, y claro, hay que dejar de aplicar el esfuerzo aprendido pues se vuelve innecesario. 
Y para terminar la clase, exorcicé un demonio que me persigue desde que comencé a estudiar canto: el aria Dalla sua pace, que suena fácil y a la mayoría de tenores les cuesta porque tiene partes en el límite del medio-agudo... a mí me costaba sólo por las notas largas y siempre me pareció simplona. Pues ahora la canté de lo más tranquilo, sorprendido sí por darme cuenta que fluye sola, incluso las notas graves ya me suenan. Carita feliz.

martes, noviembre 25, 2008

Seminario "Música y Medicina"

El viernes me enteré del Seminario "Música y Medicina" que se dictó el sábado 22, gracias a un e-mail de Gloria, música, profesora y musicoterapeuta, a quien conocí en 2006 en el coro Bellas Artes. Me inscribí al toque, por cierto que la inscripción estaba barata y se podía hacer on-line.
Si bien para el trabajo de titulación (que aparece en este blog) ya había leído mucho de las investigaciones recientes sobre música que se han hecho desde la visión científica, fue muy interesante escuchar directamente a una neurofisióloga-violoncellista, un neurólogo que trata a músicos, un musicoterapeuta que trabaja en neurología geriátrica, un psiquiatra compositor, un médico amante de la música, un neurólogo cinéfilo y un compositor de música para cine. Ah, y además incluía un concierto final, con música clásica y electrónica. Transcribo algunos de mis apuntes, en el orden en que los escuché:
- Al nacer el niño, todo cambia, excepto los sonidos del entorno, que son los mismos generalmente.
- La canción de cuna genera apego, siempre que la madre esté cantando para el niño. Si la madre está cantando desconectada del bebé, éste percibirá la falta de empatía y sentirá molestia.
- En todo ser vivo, el medio ambiente cambia la expresión de los genes (es decir, de qué manera los genes manifiestan su influencia en el desarrollo).
- La experiencia sensorial infantil modela la experiencia futura.
- Los niños prefieren la música escuchada con agrado por la madre durante el embarazo, igual que ocurre con la comida ingerida.
- En la evolución, las cosas inútiles desaparecen, mientras que la música se ha mantenido.
- Al hacer música se baja el nivel de stress, lo que ayuda a evitar la muerte neuronal (causada por el stress).
- Está comprobado que los grandes creadores tienen en sus parientes una fuerte presencia de psicopatologías, por lo que genio y psicopatología podrían ser dos expresiones distintas de determinada carga genética.
- La musicoterapia es un proceso.
- La música y las emociones están en fuerte relación con el sistema límbico, que regula los hábitos (y adicciones) y las conductas recurrentes básicas (reacciones automáticas, sub- o inconscientes). Por ello la música puede ser una herramienta para modelar la personalidad.
- La música es de por sí una actividad recursiva, es decir que requiere mantener varias ideas y estructuras trabajando interrelacionadas al mismo tiempo en la mente operativa (los parámetros musicales son muchoooos), una característica que comparte con el lenguaje.
También fue ocasión para conversar con Gloria de varias cosas en los intermedios, y entre el público mayoritariamente estudiante de medicina nos encontramos con otra música (cantante joven y guapísima) y su hermana médico.

martes, octubre 28, 2008

Repertorio listo para noviembre

Hoy en clase escogimos con el maestro las obras que llevaré a la audición que tendré la segunda semana de noviembre. Y digo "que llevaré", porque tal vez me hagan cantar sólo una o dos obras.
En realidad me sentí muy contento, pues por primera vez sentí que tengo un repertorio que puedo "cantar dormido" como dice el maestro.

Y bueno, lo que va es:
Would you gain the tender creature, aria de Damon en Acis and Galatea de Händel
Pastorello d'un povero armento, aria de Grimoaldo en Rodelinda de Händel
Unis de la plus tendre enfance, aria de Pylades en Iphigenie en Tauride de Gluck
Una furtiva lagrima, aria de Nemorino en L'elisir d'amore de Donizetti
Dal labbro il canto, aria de Fenton en Falstaff de Verdi

Y sí, amiguitos, tal como pueden ver, son arias escencialmente LÍRICAS, sin mis amadas semicorcheas, aunque las tres primeras sí llevan apoyaturas y otros adornitos correpondientes. ¿Y qué pasó con las semicorcheas? se preguntará el respetable... pues nada, que tengo que practicarlas más para que me salgan lindas todas sin que se escape un solo sonido desapoyado o descolocado, por más breve que sea.

La idea de una audición es mostrar que puedes hacer bien las cosas, así que hay que mostrar lo que esté mejor. Y estas cinco se acercan mucho a la perfección, lo que me hace muy feliz, y me siento muy satisfecho de poder cantarlas con considerable facilidad. Me hubiera gustado tener listas obras más espectaculares, pero prefiero sentirme tranquilo, no hay nada peor que escuchar un cantante que te transmite toda su desesperación por cantar algo que aún no domina por completo (como en mi video de noviembre 2007 jejej).

Y repito, no crean que las semicorcheas se han ido para siempre... ¡JA! ya volverán con mayor eplendor, eso ni lo duden.

domingo, octubre 12, 2008

Sobredosis de música

La verdad nunca pensé sentirme así. Osea no me siento mal, es que he llegado a un punto de mi desarrollo musical que me plantea satisfacciones y exigencias distintas a las que solía tener:
  • Ya no tengo que preocuparme tanto por formar una voz maravillosa... ahora tengo que preocuparme en usar la voz que tengo lo más eficientemente posible. Osea mi voz me encanta por todo lo que puedo cantar, pero ya no me puedo permitir sonar no-profesional, y menos cometer alguna imprecisión musical.
  • Antes la idea era aprenderme canciones y escenas de todos los estilos que pudiera... ahora tengo que aprender sobretodo roles de ópera completos, y como eso significa muchas horas de música, hay que priorizar lo que es más apropiado para la voz en este momento... y tener fe en que algún teatro cercano programará esos títulos. Mi maestro dice que estudie Elisir d'amore (Nemorino) y La traviata (Alfredo), pero como soy testarudo he comenzado por L'italiana in Algeri (Lindoro) que pienso audicionar en diciembre.
  • Del 14 al 24 de octubre tengo maratón para el concierto con Fabio... así que tengo hasta el 13 para hacer cualquier otra cosa.
  • Para la audición de noviembre aún no sé qué cantar, pero definitivamente tengo que hacerle caso a mi maestro e incluir algo de Elisir (Una furtiva lagrima), algo de Traviata (De' miei bollenti), y supongo que le agregaré algo de Händel (ojalá de Rodelinda) y algo de Gluck (seguramente de Orphée)... de Mozart quería aprenderme el Sifare de Mitridate, pero no tengo la reducción de piano ni tiempo de hacerla yo mismo.
  • Al ser músico, se espera que uno pueda comprender, interpretar, e incluso explicar cualquier cosa musical, lo que es bastante descabellado, pero hay ocasiones en que se debe hacer y punto.
  • Como profe de música en colegio, tengo que enseñar más que canto, lo que me está obligando a adquirir sobre la marcha mayores habilidades en piano, guitarra, flauta, y tal vez tenga que aprender algo de violín y trompeta. Obviamente no voy a ser un concertista en ninguno de esos instrumentos, por suerte teniendo la base musical es relativamente más fácil incorporar técnicas y tengo cierta facilidad, pero el gran problema sigue siendo el tiempo para hacerlo.
  • Al enseñar música a niños, hay muchos aspectos que uno puede transmitir, pero finalmente el tema es cuán inmersos están los niños en entornos que potencien la escucha, y hay que buscar material, decidir, y ponerlo al alcance... lo que no es tan fácil.
  • En enero tengo entremezclados dos cursos y dos montajes... así que tendré que desistir de algunas cosas.
  • Cantar da hambre, y hay que descansar mucho, y hoy en día hay que estar en forma para subir a un escenario, así que vivo tratando de mantenerme a punta de lechuguita, lo que no me resulta mucho, aunque sí me resulta mi rutina de baile pre-ducha.

sábado, octubre 04, 2008

Acción de gracias

En las últimas semanas han llegado muchas cosas nuevas a mí. Se han ido sumando, acomodándose unas al lado de otras sin amontonarse, y brindando su poquito de brillo, alegría, amistad, logro y paz.
La audición que fui a pedir será todavía dentro de un mes, pero me salieron otras audiciones, conciertos, y compromisos. En unas horas tengo una audición en la UC para roles pequeños en L'Orfeo de Monteverdi, de la que me avisó inesperadamente un joven colega cantante, y voy con ánimo de salir de árbol si hace falta, pero involucrarme de todos modos, pues la dirigirá un experto en barroco.
Andaba preocupado por mi cansancio vocal en el colegio, y lo conversé con mi maestro... quien sabiamente me agarró a cachetadas diciendo que el problema es que hablo mal. La verdad hablo mal de familia, y aunque lo he ido mejorando de taquito gracias al canto, necesito ser más consciente, y con un par de correcciones del maestro ya entendí un poco qué es lo que descuido al hablar. Así que me libero de un mal hábito, y además de una mala vibra respecto a mi labor en aulas.
Y ayer por primera vez tuve una clase de canto saliendo de yo hacer clase en el colegio y... ¡me quedaba voz! ¡y mucha!... fue una clase totalmente buena, por fin me salió completa y bien fraseada Pria che spunti; la Chanson du pecheur (que canto en la menor) me salió hermoso y fácil; el Dal labbro il canto salió con el respectivo cuerpo; y le dimos una pasada a la cabaletta (parte rápida) completa del Cercherò, que con certera correción del maestro ya no se me desarma, aunque todavía me cansa muchoooo jeje
Bueno, tengo más cosas para contar pero debo dormir bien para la audición, que es lejísimos y por la mañana.

domingo, septiembre 21, 2008

Conociendo el Método Suzuki

Shinichi Suzuki era un violinista japonés, que tuvo la capacidad de añadir a su natural perseverancia japonesa, el observar el tipo de aprendizaje que los seres humanos tenemos desde pequeños, especialmente para hablar, y transferir esa secuencia al aprendizaje musical.

Desde el vientre materno, ya se percibe los estímulos sonoros. Cuando un niño comienza a hablar, en condiciones normales, ha estado absorbiendo su lengua nativa por alrededor de dos años en un entorno que estimula el habla como una necesidad relacional, y recién entonces comienza a elaborar su lenguaje, desde su experiencia auditiva y sensorial, y de forma totalmente inconsciente. Pasarán unos dos o tres años más para que pueda comenzar a leer, y aunque ya maneje un vocabulario amplio, comenzará de nuevo por "ma-má". De nuevo el niño estará imbuido en un entorno que estimula el proceso lector, y pasarán unos cuatro años más para que el nivel lector pueda equipararse al nivel de habla. Y los otros procesos del lenguaje, que son varios, también toman su tiempo.

Shinichi Suzuki inició un Método de Educación del Talento, que subtituló Método de la Lengua Materna. Reflexionó: Cada lengua tiene alta complejidad, y un niño pequeño puede aprender y dominar su lengua, y TODOS los niños pueden (en condiciones normales).

Inicia la creación de un entorno que estimule la actividad musical como una necesidad relacional, involucrando a profesores, padres y otros alumnos como una red de apoyo. Entonces el profesor se concentra en asegurar que la clase de música sea un paso adelante en el proceso de relación con otros, con refuerzos positivos, con el nexo afectivo gracias a la presencia de los padres, y con una atmósfera de concentración, confianza y logro. El niño entonces no está preocupado por su sapiencia musical, y menos por su perfección, si no por su relación con el entorno, mientras va absorbiendo de forma inconsciente parámetros de alta calidad sonora.

Con esta base de audición activa, el alumno después puede comprender de forma totalmente sencilla los parámetros musicales más diversos y complicados: memoria, ritmo, fraseo, lectura, armonía, transposición... suena lindo, y lo es, pero es un proceso que requiere mucha dedicación, y sobretodo mucha decisión.

El ejemplo más fácil es Mozart, "niño genio" que a los 5 años ya dominaba el violín, a los 6 el teclado, y a los 9 componía obras grandes con total corrección estilística. Pues su padre era violinista, tecladista, cantante, compositor, director y profesor, su madre era tecladista (y creo que también cantaba), la hermana mayor también, en su casa paterna siempre hubo ensayos de obras distintas, pues no había radio y había que hacer música nueva para los patrones, y mucha, y... ¡ahí lo tienen!... y eso me hace pensar en que si el lazo con su padre fue siempre muy fuerte, debe haber habido una gran estimulación afectiva (Leopold vigilaba todo lo que hacía su hijo incluso de adulto). Y ojo que "niños genio" en esa época se veían varios.

Para no extenderme tanto, concluiré diciendo que acabo de hacer el curso de "Filosofía del Método Suzuki", que es previo al entrenamiento como docente, y estoy ultra motivado, tratando de ver la forma de incorporar estas ideas al trabajo escolar, y ahora con más interés voy al Encuentro de Voz Suzuki en La Plata, y trataré de ir también al Festival Suzuki de Lima a hacer los cursos de Estimulación Temprana, Lectura, y Taller Kodaly.

martes, septiembre 16, 2008

Y el menú de hoy...

Hoy tuve clase de canto. Estuvo bastante bien, básicamente fue una clase de mantenimiento, no hubo muchas cosas nuevas. Quedé un poco picado porque no me sentía físicamente al 100%, y no podía subir a mi adorada estratósfera ni estaba muy ágil que digamos, así que en resumen pasé por un tenor normal nomás jejeje.

Comenzamos con Ich baue ganz auf deine Stärke, el aria más difícil (para mí) de Belmonte, el galán de "El rapto en el harem" de Mozart, ahí hubo que corregir algunas "i" agudas que me olvidé que debía hacerlas con cara de "ü" para que no me suenen a "e". El profe estaba contento, pues sonó muy bien. Yo me quedé con ganas de frasear más, pero cuando uno no se siente al 100% es preferible concentrarse en la resonancia.
Como segundo número, Wenn der Freude Trännen fliessen, otra aria de Belmonte ahora en forma de rondeau, en su versión común cortada, osea sin los largos melismas (muchas notas sobre una misma sílaba) originales, a ver si para la próxima la completo. Éste aria es muy delicada, por música es un suspiro total y aún más llorona por texto, y fue muy satisfactorio sentir que la voz se adaptaba naturalmente. Lo único que me corrigió el profe, aparte de las "i" agudas de nuevo, fue un do grave (ok, grave para mí) que se me fue a la alcantarilla, y que a continuación tiene un la bemol agudo así que hay que hacer magia nomás.
Después ataqué el Cercherò lontana terra de Ernesto en "Don Pasquale" de Donizetti, de la que puedo declarar con gran alegría que tengo domesticado un 80%. Me resulta un desafío tremendo, pues si bien encaja muy bien con mi voz, tiene frases muy difíciles, con montones de los típicos re-mib-fa-sol-la-sib belcantistas, y cero posibilidad de descanso, y para remate ahora está de moda cantarla completa, suertudos Alfredo Kraus y otros que cantaban sólo 2/3 del aria, o incluso menos. Lo más irónico es que justo antes del final tiene un momento dulcísimo, que te suena dulcísimo aunque no hayas podido respirar, y luego el final que te exprime todo de nuevo.
Quedé medio muerto, así que para terminar canté la escena Objet de mon amour del comienzo de "Orphée" de Gluck (la versión de tenor, obvio), y la verdad después del Cercherò, me resultó un chancay. El cansancio se reflejó en portamentos no deseados, "la" agudos que se subían de afinación, y en que ya no daba más con las "i" agudas y una Eurydice se me convirtió en Euradace, y en que el murmullo de las olas no lo fue.

Y bueno, una clase es entrenamiento, y todo lo que ocure en ella sirve para meditar, rescatar lo bueno, estar alerta a los errores, y mejorar lo mejorable.

En la clase anterior canté más cosas (menos kilométricas): la "Canción de Cuna" op.16 n.1 de Chaikovsky, "From virtue springs" de Septimius en "Theodora" de Händel, "Un momento di contento" de Oronte en "Alcina" de Händel, "Mariposa de sus rayos" de Orejón, "Dal labbro il canto" de Fenton en "Falstaff" de Verdi, "Ciel clemente" de Ormondo en "Il disertore" de Bianchi. Tengo en cocción otras cosas, ya les contaré cuando las tenga saliendo del horno.

lunes, agosto 25, 2008

Sabiduría de la abuela, y otras sabidurías más

Sabía eso de que la piel es nuestra expresión más externa. Aquello que está sobre tu piel es aquello que mejor puedes ver, oler, saborear, sentir vibrar, y tu piel es la que mejor te puede ayudar a percibir aquello que los ojos no pueden ni deben.
Hoy estuve sin querer trabajando directamente sobre mi piel física... y se abrieron muchas pequeñas ventanas que no sabía que tenía cerradas. Salieron texturas, temperaturas, aromas, luces, ideas, sentimientos, y amores. Todo aquello que ha ido desalojando su densidad en mi corazón, dejando sólo su autógrafo inevitable y preciado.
¿Y a dónde fue?... bueno, casi todo volvió a su lugar en el libro de la vida... excepto algunas maravillas que estaban literalmente debajo de mi piel, y que acaban de liberarse. Es hermoso recibir una iluminación así, sin esfuerzo, y sentir que puedes hojear el libro y sonreir, y disfrutar de cada momento en su matiz más tierno.
¿Qué tiene que ver mi abuela?... pues lo que estuve haciendo es una actividad muy cotidiana para ella, que a mí siempre me pareció exagerada, y que ahora comprendo es sólo la expresión de una necesidad de su ser.
Entre tanta maravilla suelta, apareció de nuevo una pregunta... ¿logrará el espejo ver su propio reflejo?... y esta vez llevaba la respuesta tomada de la mano: sólo si quiere hacerlo en verdad.

miércoles, julio 02, 2008

Estrenando sopranista

Para no alargar más el suspenso entre mi avasalladora docena de lectores, y esto ha sido sólo cosa de que estamos cerrando semestre en el colegio, ahí tienen la primicia: el viernes canté en registro de soprano. Si alguien no entiende mucho, aquí tienen a una soprano, Natalie Dessay, y aquí tienen a un sopranista, Philippe Jaroussky. Sí, ya sé que son ejemplos demasiado buenos (éstos dos además de ser excelentes están de moda), pero es para que la idea queda clara: soprano es el niño o mujer con voz muy aguda, y sopranista es el hombre adulto que también puede.
Como ya mencioné en el otro post, hasta último momento intenté cantar lo que teníamos preparado, por respeto al trabajo hecho, al compromiso publicado, etc etc. Inicialmente había pensado que en caso de emergencia iba a usar la voz de barítono (Thomas Hampson en el ejemplo) que me apareció estando enfermo, pero gracias a los antiinflamatorios que me empujé, media hora antes del concierto ya la voz no estaba tan grave (en el sentido musical), aunque aún me era imposible cantar decentemente con mi voz de siempre.
Así que no me quedó más remedio que aceptar lo que me decía mi horóscopo en uno de esos diarios faranduleros (¡en serio!): "cambios inesperados en tu profesión, mientras menos te resistas mejor será el resultado". Así que canté en la octava aguda, osea de sopranista. Le dimos una prueba los tres y acordamos que sería lo mejor para que el programa no quedara tan chico. Hice con Ana los tres dúos, y canté solo dos arias. No se pudo hacer más, porque no teníamos más música disponible, y tampoco me atrevía a cantar tanto con una voz que nunca uso. Ana accedió a cantar el Ave María de Schubert (ése que todos conocen) y dos canciones de La Novicia Rebelde, que por suerte Freddy llevaba en la mochila.
En rigor dos de los dúos no son tan agudos, pero el de Mozart sí, y también canté solo el Music for a while de Purcell y el Would you gain de Händel, que tienen sol agudo. Debo reconocer que las notas estaban, si bien no con toda la facilidad que podría haber tenido estando sano. Incluso el volumen era muy bueno. Logré hacer matices, y por lo demás la interpretación era la misma que preparé antes.
Para cerrar el cuento, ya antes había hecho usos poco comunes (para mí) de mi voz, cantando de alto o mezzo, pero siempre en coro y en partes pequeñas, nunca de solista. No sé si lo repita, es un entrenamiento aparte. Ah, y hay grabación... horror.
En este minuto mi voz de tenor ya está bastante cerca de la normalidad, aunque igual debo descansar y cuidarme para volver a estado óptimo pronto.

En gringolandia no soy tan nerd